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Cocina de drogas sintéticas desmantelada en Villa Crespo

Tusi, ketamina y una pistola con numeración limada: desmantelaron un laboratorio de drogas sintéticas en Villa Crespo

Un departamento en pleno corazón porteño funcionaba como punto de producción y fraccionamiento de sustancias ilegales. La investigación arrancó con la detención de un vendedor en Balvanera y terminó con un allanamiento que dejó al descubierto la escala del negocio.

La Policía de la Ciudad desarticuló lo que las autoridades describieron como una verdadera cocina de drogas sintéticas, ubicada en un departamento de la calle Villarroel al 1300, en Villa Crespo, perteneciente a la Comuna 15. El operativo no fue casual ni improvisado: fue el resultado de una investigación que tomó impulso semanas atrás, cuando efectivos de la División Investigaciones Antidrogas Zona Norte detuvieron en Balvanera a un hombre de nacionalidad venezolana de 31 años, sindicado como distribuidor de estupefacientes en esa zona.

A partir de los datos recabados en esa detención, el Juzgado de Primera Instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 12, a cargo del juez Juan Manuel Neumann, autorizó el allanamiento del inmueble en cuestión. Lo que encontraron los investigadores al ingresar fue contundente.

En distintas habitaciones del departamento se hallaron 23,06 gramos de cocaína, 53,02 gramos de tusi, 26 gramos de marihuana y dos litros de ketamina. El hallazgo de la ketamina en esa cantidad resulta llamativo: se trata de un anestésico disociativo que en los últimos años ganó presencia en el mercado de las drogas recreativas porteñas, y cuya comercialización ilegal viene siendo monitoreada por las fuerzas de seguridad.

Pero lo que distingue este caso de un operativo de secuestro de estupefacientes convencional es la evidencia de producción in situ. En el lugar se incautaron 881,09 gramos de sustancias de corte como creatina y lactosa, una licuadora, coladores, bandejas de vidrio con restos de tusi y dos balanzas de precisión. El cuadro que emerge es claro: el departamento no era un simple punto de venta, sino un espacio de elaboración y preparación de dosis listas para circular.

La presencia de una pistola semiautomática Bersa TPR9 calibre 9 milímetros, con la numeración limada, junto a cuatro cargadores y municiones, añade una dimensión de peligrosidad concreta a la escena. Un arma con numeración borrada no solo es un delito en sí mismo, sino una señal inequívoca de vínculos con estructuras delictivas organizadas.

El caso pone nuevamente sobre la mesa la expansión del mercado de las drogas de diseño en la Ciudad de Buenos Aires. El tusi, mezcla de diversas sustancias que se comercializa en polvo rosado, y la ketamina ya no son consumos marginales o exclusivos de ciertos circuitos: su producción y distribución muestran una sofisticación creciente que desafía las capacidades de respuesta institucional.

El operativo, ordenado por la Justicia y ejecutado por la División Antidrogas Zona Norte, da cuenta de una línea de investigación que siguió el hilo desde la calle hasta el laboratorio. Ahora, la causa judicial deberá establecer la red completa detrás de este esquema productivo y determinar si el detenido en Balvanera era un eslabón menor o una pieza clave en una estructura mayor.

Todos los elementos secuestrados quedaron a disposición del magistrado interviniente para avanzar en la investigación.