Un policía mató de un tiro a Manchitas, la perra que vivía en una comisaría de Floresta: hay investigación y el barrio salió a protestar
Un episodio que sacudió al barrio porteño de Floresta y encendió el debate sobre el uso de la fuerza policial: un efectivo de la Policía de la Ciudad mató de un disparo a Manchitas, una perra que vivía en la comisaría 10 A de esa comuna y que se había convertido en un símbolo de la comunidad local. El caso derivó en una investigación judicial, la intervención de Asuntos Internos y una protesta vecinal frente a la dependencia.
La historia de Manchitas comenzó a principios de septiembre, cuando la perra apareció deambulando entre los autos en la esquina de Lacarra y Eva Perón, en el barrio de Parque Avellaneda. Vecinos del lugar intentaron difundir su situación en redes sociales para encontrarle un hogar de tránsito, pero nadie se ofreció a recibirla. Ante la falta de respuestas, la llevaron a la comisaría más cercana, donde encontró refugio, alimento y una rutina. El lugar se convirtió en su casa.
Con el tiempo, Manchitas dejó de ser simplemente “la perra de la comisaría”. Según relató la vecina Myriam en una publicación de Facebook que se viralizó rápidamente, el animal tenía paseador, era alimentada por los vecinos del barrio y había generado lazos genuinos con la comunidad. Su presencia en la dependencia policial había pasado de ser circunstancial a cotidiana.
Ese vínculo quedó brutalmente interrumpido cuando un efectivo de la fuerza la mató de un disparo. El policía involucrado argumentó que el animal intentó morderlo. Sin embargo, la versión no fue suficiente para evitar las consecuencias institucionales: fue apartado preventivamente de sus funciones mientras la Fiscalía avanza en la investigación del hecho y Asuntos Internos lleva adelante su propio proceso interno.
El caso plantea interrogantes que van más allá del dolor por la muerte del animal. ¿Cuáles son los protocolos de actuación policial frente a situaciones con animales? ¿Qué nivel de capacitación tienen los efectivos para manejar este tipo de escenarios sin recurrir al uso de armas? ¿Qué responsabilidad institucional recae sobre la comisaría que alojó al animal sin garantizar su seguridad?
La reacción del barrio no tardó en llegar. El lunes por la tarde, vecinos y personas que seguían la historia de Manchitas se movilizaron frente a la comisaría 10 A para reclamar explicaciones y exigir justicia. La manifestación fue espontánea pero contundente: en Floresta, la indignación superó la resignación.
La Justicia tiene ahora la palabra. Y la Policía de la Ciudad, una nueva pregunta sobre su conducta interna que deberá responder con más que un comunicado.








