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Muerte de camionero en General Paz: salud y controles en debate

Un camionero murió en la General Paz: el drama de un trabajador enfermo al volante y las preguntas que deja la tragedia

Un hombre de 45 años perdió la vida este viernes por la mañana mientras conducía su camión sobre la avenida General Paz, en el cruce con Juan Bautista Alberdi, en sentido al Río de la Plata. Lo que comenzó como un llamado de emergencia al 911 terminó con la constatación del fallecimiento en el lugar por parte del SAME, tras intentos fallidos de reanimación cardiopulmonar. El caso expone, una vez más, una pregunta que el sistema de transporte argentino sigue dejando sin respuesta firme: ¿quién controla el estado de salud real de los trabajadores que manejan vehículos de carga pesada por las arterias más transitadas del país?

Según informaron fuentes policiales, el camionero habría sufrido una descompensación mientras estaba al volante de un Mercedes Benz. Lo que agrava el cuadro es el testimonio del propio padre de la víctima, quien se presentó en el lugar y reveló que su hijo padecía una neumonía. Un dato que dispara interrogantes sobre si el trabajador contaba con la habilitación sanitaria vigente para conducir, si su empleador tenía conocimiento de su estado de salud, y si existió algún tipo de presión —implícita o explícita— para que saliera a trabajar estando enfermo.

El camión permaneció inmovilizado sobre el carril rápido de la General Paz durante buena parte de la mañana, generando importantes demoras en el tránsito hacia el norte de la Ciudad. La arteria, una de las más críticas del área metropolitana, volvió a quedar en el centro de la escena no por obras o accidentes, sino por la muerte de un trabajador en pleno servicio.

La Fiscalía Nacional y Correccional N.º 26, a cargo del fiscal Patricio Lugones, abrió actuaciones por “averiguación de causales de muerte” y dispuso la intervención de la Unidad Criminalística. Personal policial y peritos trabajaron en el lugar para esclarecer las circunstancias del deceso, mientras equipos sanitarios asistían a los familiares presentes.

El caso no debería quedar reducido a una tragedia personal. Detrás hay un sistema de habilitaciones y controles de salud para transportistas que, en los hechos, suele ser más formal que efectivo. Los carnets de conducir profesionales exigen revisiones médicas periódicas, pero la distancia entre el papel y la realidad es, muchas veces, enorme. El trabajador que muere conduciendo enfermo no es solo una víctima de su propia dolencia: es también el resultado de un entramado de controles ausentes, presiones laborales invisibles y un Estado que fiscaliza poco y tarde.

La muerte en la General Paz de este viernes es, en ese sentido, mucho más que un episodio de tránsito. Es una señal de alerta que merece una respuesta institucional concreta, no solo actuaciones judiciales de rutina.