Inicio / Salud / Tomosimulador en el Garrahan: más precisión contra el cáncer infantil

Tomosimulador en el Garrahan: más precisión contra el cáncer infantil

El Garrahan da un salto tecnológico: el único tomosimulador del país ya opera en el hospital que atiende al 40% de los niños con cáncer

El Hospital Garrahan, ubicado en la Comuna 4 de la Ciudad de Buenos Aires, sumó un tomosimulador de última generación a su arsenal tecnológico para el tratamiento oncológico pediátrico. El equipo, incorporado con el respaldo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el marco del Plan Nacional de Medicina Nuclear, representa un avance concreto en la capacidad del Estado para tratar el cáncer en pacientes pediátricos y adolescentes.

La relevancia del dato es difícil de soslayar: el Garrahan es el único centro de salud en todo el país que dispone de esta tecnología, y su área de influencia abarca al 40% de los niños con cáncer de Argentina. Que un hospital público concentre semejante demanda y al mismo tiempo encabece la incorporación de equipamiento de alta complejidad plantea una pregunta que la gestión sanitaria nacional y porteña deberá responder con cifras y políticas concretas: ¿es suficiente con un solo centro de estas características para un país de 46 millones de habitantes?

El tomosimulador permite generar imágenes de alta precisión para delimitar las zonas del cuerpo que deben recibir radiación durante el tratamiento, minimizando el impacto sobre los órganos sanos circundantes. Hasta ahora, el servicio de Radioterapia dependía de la disponibilidad de los equipos del área de Diagnóstico por Imágenes, lo que generaba cuellos de botella en la planificación de los tratamientos. Con el nuevo equipo, el sector gana autonomía operativa y reduce tiempos de espera para pacientes que, en muchos casos, no pueden permitirse demoras.

El primer uso del tomosimulador tuvo nombre propio: un adolescente con diagnóstico de sarcoma sinovial fue el paciente inaugural. Su caso concentra, en términos humanos, todo el peso político de esta inversión.

La apuesta tecnológica del Garrahan no termina ahí. El hospital anunció que en los próximos meses completará la puesta en funcionamiento del acelerador lineal Elekta Evo, un equipo que trabajará de manera complementaria con el tomosimulador para cerrar el circuito de radioterapia de precisión. La combinación de ambas tecnologías posicionaría al hospital como uno de los centros oncológicos pediátricos más avanzados de América Latina.

Sin embargo, el escenario obliga a una lectura política más amplia. La concentración de tecnología crítica en un único establecimiento nacional —por más prestigioso que sea— expone las fragilidades estructurales del sistema de salud argentino. Cuando el Garrahan atiende a 4 de cada 10 niños con cáncer del país, el riesgo de colapso ante cualquier contingencia se convierte en una variable que no puede ignorarse desde la planificación pública.

La incorporación del tomosimulador, celebrada con razón desde lo médico, debería ser el puntapié para una discusión más profunda: cómo descentralizar la atención oncológica pediátrica de alta complejidad y garantizar que el acceso a estas tecnologías no dependa del código postal donde nació un niño enfermo.