Juicio contra Pity Álvarez: la Justicia frenó el debate oral y ordenó evaluar su estado mental
El caso que conmocionó a Villa Lugano en 2018 vuelve a quedar en suspenso. El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29 de la Ciudad de Buenos Aires resolvió suspender el juicio oral contra Cristian “Pity” Álvarez, el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados acusado por el homicidio de Cristian Maximiliano “Gringo” Díaz, un hombre de 36 años que fue asesinado en el barrio de Villa Lugano en julio de 2018. La causa, que arrastra años de demoras y complejidades, enfrenta ahora un nuevo paréntesis judicial de alcance incierto.
La decisión del tribunal llegó tras un planteo de la defensa del músico, que argumentó que su cliente no se encuentra actualmente en condiciones psíquicas de afrontar el debate oral. Entre los factores invocados, los abogados de Álvarez señalaron su consumo problemático de sustancias como un elemento central que compromete su capacidad de participar en el proceso con las garantías mínimas que exige el sistema judicial.
A raíz de esa presentación, el tribunal ordenó la intervención de un equipo interdisciplinario que deberá realizar una nueva evaluación del estado mental del acusado y dictaminar si está en condiciones de continuar con el juicio. Hasta que esos resultados estén disponibles, el proceso permanece paralizado.
En paralelo, la Justicia Civil también tomó intervención en la situación de Álvarez y dispuso una internación involuntaria por un período de hasta 90 días. El músico permanece internado en el Hospital Tornú de la Ciudad de Buenos Aires, donde fue derivado luego de un siniestro vial ocurrido sobre la avenida San Martín al 2400 a fines de septiembre.
El caso tiene una larga historia judicial. Desde el homicidio de Díaz hace más de ocho años, el proceso atravesó múltiples instancias, recursos y suspensiones. El debate oral había retomado cierta actividad en las últimas semanas: a mediados de septiembre, la hija de la víctima declaró ante el tribunal y sostuvo que su padre no tenía ningún conflicto previo con el músico, una afirmación que añadió tensión narrativa a una causa que ya carga con una fuerte exposición pública.
La figura de Pity Álvarez es inseparable de su trayectoria artística en el rock nacional, pero también de un derrotero personal marcado por el consumo de drogas y situaciones de extrema vulnerabilidad. Ese trasfondo coloca al caso en una intersección delicada entre la demanda de justicia para la familia de la víctima y el debate sobre cómo el sistema judicial aborda a personas con trastornos de salud mental y consumos problemáticos.
La suspensión del juicio reaviva preguntas incómodas: ¿cuánto tiempo más puede extenderse un proceso por un homicidio ocurrido en 2018 sin que haya una resolución? ¿Qué garantías tiene la familia de Díaz frente a las sucesivas interrupciones? Y, al mismo tiempo, ¿está el Poder Judicial de la Ciudad equipado para gestionar causas donde el estado de salud del imputado es un factor determinante desde el inicio?
Por ahora, el expediente queda a la espera del informe del equipo interdisciplinario. Solo ese dictamen podrá despejar el horizonte de un juicio que, ocho años después del crimen, todavía no llegó a su fin.








