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Visita del papa León XIV a Argentina: “Todo indica que va a venir”

La visita del papa León XIV a la Argentina se mantiene en pie: el arzobispo de Luján despeja las dudas tras la operación del pontífice

A días de que León XIV recibiera el alta médica luego de una cirugía de pulmón, la Iglesia argentina sale a calmar la incertidumbre. Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, arzobispo de Mercedes-Luján, fue categórico: “Todo indica que el papa va a venir a la Argentina”. La declaración llega en un momento clave, cuando la opinión pública y las autoridades nacionales aguardan con atención la confirmación definitiva de una visita que tiene implicancias políticas, logísticas y simbólicas de primer orden para el país.

El pontífice fue sometido el 13 de octubre a una intervención quirúrgica en el hospital Gemelli de Roma para extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho, tras confirmarse un adenocarcinoma pulmonar. La operación se realizó sin complicaciones y el alta se concedió apenas cuatro días después, el 17 de octubre, sorprendiendo incluso a quienes seguían de cerca la evolución clínica del papa.

Scheinig no ocultó su asombro ante la velocidad de la recuperación. “No pareciera que hubiera ninguna dificultad para su viaje”, afirmó, y subrayó que desde el Vaticano no llegó ninguna comunicación que sugiriera una cancelación o postergación del viaje. “Nadie nos dijo que se suspende”, remarcó el arzobispo, dejando en claro que los canales de diálogo entre la Iglesia local y Roma permanecen abiertos y sin señales de alerta.

El cirujano que intervino al pontífice, Stefano Margaritora, aportó la perspectiva médica: estimó que León XIV necesitaría alrededor de diez días adicionales para recuperar plenamente su capacidad física, pero fue explícito al señalar que, desde el punto de vista clínico, no encontraba razones para desaconsejar el viaje a América Latina. Los controles postoperatorios arrojaron resultados dentro de parámetros normales, y la recuperación pulmonar avanza según las proyecciones del equipo médico.

La visita está prevista del 8 al 11 de noviembre. El Gobierno nacional ya había declarado feriado el lunes 9 de noviembre en todo el país, con jornadas especiales de alcance jurisdiccional para el martes 10 y el miércoles 11 en las ciudades incluidas en el recorrido papal. Un operativo de seguridad y logística de escala mayor ya está en marcha, y cualquier modificación del calendario generaría consecuencias administrativas y políticas difíciles de revertir en tan poco tiempo.

En ese contexto, las palabras del arzobispo de Luján operan también como un mensaje político hacia las autoridades porteñas y nacionales: la maquinaria puesta en marcha para recibir al papa no tiene motivos, por ahora, para detenerse. La Ciudad de Buenos Aires, que ya negocia con organizaciones la reprogramación de eventos masivos para no superponer actividades con la visita, puede seguir adelante con sus planes.

Lo que resta es la confirmación oficial del Vaticano. Pero mientras eso no ocurra, la postura de la Iglesia argentina es clara: el papa viene.