La UBA sale a buscar fondos privados para equipar el Hospital de Clínicas con cirugía robótica: ¿señal de abandono estatal o modelo de gestión innovador?
La Universidad de Buenos Aires organiza para el próximo 12 de noviembre su primera Noche a Beneficio, un evento solidario con el que aspira a recaudar 1,5 millones de dólares destinados a incorporar una plataforma robótica quirúrgica de última generación al Hospital de Clínicas José de San Martín. El acto tendrá lugar en la Facultad de Derecho, en Figueroa Alcorta 2263, a partir de las 20 horas, e incluirá un cóctel, un acto institucional y una subasta de objetos vinculados a figuras del deporte y la cultura nacional.
La iniciativa pone sobre la mesa una pregunta que incomoda: ¿por qué una de las instituciones hospitalarias más importantes del sistema público argentino —que atiende más de 365.000 consultas y realiza más de 8.000 cirugías por año— necesita recurrir a donaciones privadas para acceder a tecnología de punta? La respuesta, aunque la UBA no la enuncia explícitamente, está en el contexto de ajuste presupuestario que atraviesa el sistema universitario y sanitario público desde hace años.
La universidad convoca a particulares, empresas y organizaciones a participar a través de donaciones sin monto mínimo, compra de entradas, patrocinios o pujas en una subasta en línea. Entre las firmas que ya confirmaron su acompañamiento figuran Santander, Banco Macro, Banco Ciudad, Edenor, Nucleo Farma, Grupo Petersen y Elea, entre otras. Un abanico corporativo que refleja tanto la envergadura del proyecto como la necesidad de tender puentes entre el Estado y el sector privado para sostener la salud pública.
Desde la UBA sostienen que la incorporación de la plataforma robótica permitirá mejorar la precisión quirúrgica, reducir complicaciones postoperatorias, acortar los tiempos de recuperación de los pacientes y fortalecer la formación de los más de 1.500 profesionales de la salud que se forman anualmente en el Clínicas. Un salto tecnológico que, según la institución, beneficiará tanto al sistema público como al privado.
La Noche a Beneficio se presenta, además, como el puntapié de una política de financiamiento recurrente: la idea es que cada año se identifique una causa concreta a la que canalizar los aportes de la comunidad. Una apuesta que, en el mejor de los casos, puede convertirse en un modelo de gestión colaborativa. En el peor, en una institucionalización del achicamiento del Estado como financiador de la salud pública.
Lo que no puede soslayarse es la paradoja de fondo: el Hospital de Clínicas es un emblema de la medicina pública argentina, un lugar donde se forman generaciones de médicos y donde cientos de miles de personas reciben atención gratuita cada año. Que su modernización tecnológica dependa de una subasta solidaria y del aporte de bancos y empresas energéticas dice mucho sobre el estado de situación del financiamiento público en Argentina.
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