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Salida de blondel en boca y crisis interna

Boca, rumores y poder interno: la salida de Blondel expone la fragilidad en la gestión de vestuario

La salida de Lucas Blondel de Boca Juniors hacia Huracán no solo deja un capítulo deportivo, sino que vuelve a poner en discusión un problema estructural que atraviesa al club: la gestión del vestuario y el manejo político de los conflictos internos. Las recientes declaraciones del lateral, en las que desmintió versiones sobre filtraciones vinculadas a su pareja, la periodista Morena Beltrán, abren interrogantes sobre cómo se administran las crisis dentro de la institución que conduce Juan Román Riquelme.

Blondel fue claro: los rumores crecieron cuando perdió lugar en el equipo. En ese contexto, decidió hablar directamente con referentes del plantel para frenar una versión que, según sostuvo, carecía de sustento. La escena no es menor. Un jugador que convoca a líderes del vestuario para defenderse de acusaciones internas refleja una dinámica donde la comunicación formal parece insuficiente o, directamente, ausente.

El episodio también deja en evidencia un fenómeno recurrente en Boca: la circulación de versiones que impactan tanto en lo deportivo como en lo institucional. “En Boca es difícil que no se filtre algo”, reconoció el propio futbolista. Esa frase sintetiza una problemática que trasciende nombres propios y gestiones puntuales: la incapacidad de controlar el relato interno en uno de los clubes más influyentes del país.

Desde el oficialismo que encabeza Riquelme, el manejo del grupo y la cercanía con los jugadores fueron siempre presentados como fortalezas. Sin embargo, situaciones como la de Blondel tensionan ese discurso. Si un futbolista siente la necesidad de aclarar su situación frente a sus compañeros por fuera de los canales institucionales, el modelo de conducción queda bajo la lupa.

A su vez, el caso expone cómo factores extradeportivos —en este caso, la exposición mediática y el vínculo con una periodista— pueden escalar hasta condicionar decisiones deportivas. Blondel sostuvo que, de haber sido ciertas las acusaciones, habría sido apartado del plantel. No ocurrió, pero la pérdida de continuidad coincidió con el crecimiento de los rumores.

En este escenario, Boca vuelve a enfrentar un desafío clásico en su historia reciente: ordenar la interna y establecer reglas claras de convivencia y comunicación. La salida del defensor, hoy con buen presente en Huracán, aparece como un síntoma más de una gestión que, pese a los resultados intermitentes, sigue sin resolver del todo la política puertas adentro.

Mientras tanto, Blondel eligió bajar el tono y agradecer su paso por el club. Pero sus palabras dejaron una señal que trasciende lo personal: en Boca, los problemas no siempre se resuelven en la cancha.