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Arsenal nazi en Flores: armas militares y explosivos en una vivienda

Arsenal con simbología nazi en Flores: lo que encontraron en la casa de un hombre de 89 años abre interrogantes sobre el control de armas en la Ciudad

Un llamado al 911 por una emergencia médica terminó convirtiéndose en uno de los hallazgos más perturbadores de los últimos tiempos en la Ciudad de Buenos Aires. En el barrio de Flores, sobre la calle Lautaro al 100, efectivos de la Policía de la Ciudad ingresaron a una vivienda para asistir a su dueño, un adulto mayor de 89 años que había sufrido una descompensación. Lo que encontraron adentro desbordó cualquier protocolo de emergencia sanitaria: decenas de armas de fuego, municiones, material explosivo y objetos con simbología nazi.

El hombre fue trasladado por el SAME al Hospital Piñero, mientras los agentes que permanecieron en el domicilio tomaban dimensión del hallazgo. El inventario posterior, realizado por peritos de la Policía Científica con apoyo de las divisiones de Balística y Explosivos, arrojó un resultado que difícilmente se repite en un operativo de este tipo: 14 armas cortas entre pistolas y revólveres, una ametralladora pesada con trípode, dos fusiles de gran porte, once fusiles y carabinas de distintas características, una cantidad significativa de municiones, y 22 evidencias vinculadas con material explosivo, incluyendo proyectiles de artillería y granadas de mano.

El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N.º 5 tomó intervención de inmediato, ordenó preservar la escena y dispuso el secuestro de todo el material. Además, instruyó a los investigadores a verificar la numeración de las armas para determinar su procedencia y establecer si cuentan con registro ante la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC).

Pero el componente que agrega una capa de gravedad política y simbólica al caso es la presencia de cascos, armas blancas, accesorios y diversas piezas con iconografía del régimen nazi, hallados durante la misma inspección.

La causa permanece bajo investigación y aún no hay imputados formalizados, pero el caso instala preguntas incómodas que van más allá de lo policial. ¿Cómo puede almacenarse semejante arsenal en un domicilio particular sin que ningún sistema de control lo detecte? ¿Cuánto tiempo llevan esas armas acumuladas en esa vivienda? ¿Qué mecanismos tiene el Estado —tanto nacional como porteño— para evitar que material de uso militar y explosivos circulen fuera de cualquier registro?

El caso ocurre en un contexto en el que el debate sobre el control de armas y la proliferación de material bélico en manos civiles gana protagonismo en la agenda pública. La ANMAC, organismo responsable del registro y control de armas en Argentina, deberá responder si alguna de las piezas secuestradas figura en su base de datos, y en qué condiciones legales estaba la tenencia.

Por ahora, lo que comenzó como una emergencia médica en una casa de Flores dejó al descubierto un arsenal que plantea interrogantes de fondo sobre los límites del control estatal y la capacidad real de las autoridades para detectar este tipo de situaciones antes de que un llamado fortuito al 911 las ponga en evidencia.