DNI para mascotas: la Legislatura porteña debate un sistema biométrico obligatorio para perros y gatos
Un proyecto de ley ingresado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires propone una transformación profunda en la manera en que el Estado registra e identifica a los animales domésticos. La iniciativa, que lleva la firma del legislador Emmanuel Ferrario junto a un grupo de ocho coautores, plantea la creación del Documento de Identificación Animal (DIA) y un registro digital unificado para todos los perros y gatos que vivan de forma habitual en territorio porteño.
La propuesta no es menor: implicaría la primera vez que la Ciudad incorpora tecnología biométrica —huella nasal y reconocimiento facial— para individualizar a cada animal y vincularlo con un responsable humano y con su historial sanitario. Lejos de ser un simple padrón, el DIA funcionaría como un documento de identidad completo: incluiría código único, fotografía, nombre, especie, raza, peso, sexo, edad aproximada, número de microchip si lo tuviera y los datos de quien se haga cargo del animal.
Una política pública con múltiples capas
Detrás de la propuesta hay una lectura política clara: el Estado porteño quiere ordenar un universo que hoy carece de registros sistemáticos. Según los fundamentos del proyecto, contar con información actualizada permitiría planificar campañas de vacunación y castración, conocer la distribución geográfica de la población de mascotas y mejorar la respuesta ante situaciones de abandono o extravío.
El sistema debería interoperar con la Plataforma de Bienestar Animal creada por la Ley 6856, de manera que un animal encontrado sin tutela pueda ser identificado mediante su marcador biométrico y restituido a su dueño. Incluso se contempla la firma de acuerdos con otras jurisdicciones para casos en que el animal sea hallado fuera de la Ciudad.
El proyecto lleva las firmas de Edgardo Néstor Alifraco, Sebastián Nagata, Claudia Neira, María Graciela Ocaña, Horacio Rodríguez Larreta, Guadalupe Tagliaferri y Manuela Thourte, además del mencionado Ferrario. La nómina cruza distintos espacios y le da a la iniciativa un perfil de consenso que podría facilitar su avance en el recinto.
Gratuito para inscribirse, obligatorio para cumplir
La inscripción sería gratuita y podría realizarse en sedes comunales, Centros de Atención Veterinaria y operativos habilitados. El documento digital también se entregaría sin costo, aunque existiría una versión física a pedido del responsable, con un arancel que no podría superar el costo real de emisión.
El DIA tendría una vigencia de siete años y requeriría renovación mediante una nueva captura biométrica y actualización de datos. Ante el fallecimiento del animal, el responsable o el veterinario interviniente deberían notificarlo al registro.
Sin embargo, la obligatoriedad tiene dientes: quienes no inscriban a su mascota dentro de los 12 meses posteriores a la puesta en marcha del sistema podrían enfrentar multas de entre 500 y 1.500 unidades fijas, según la modificación propuesta al Régimen de Faltas porteño.
El debate que viene
La iniciativa abre al menos dos discusiones relevantes. Por un lado, la tecnológica: si bien el proyecto cita estudios científicos que avalan el uso de la huella nasal como identificador confiable en perros y experiencias internacionales con reconocimiento facial, la implementación efectiva de estos sistemas a escala masiva representa un desafío de infraestructura y de formación del personal que deberá capturar los datos.
Por otro lado, la discusión sobre privacidad: el proyecto incluye disposiciones de protección de datos personales de los responsables de los animales, aunque los detalles deberán precisarse en la reglamentación. En un contexto donde el debate sobre el uso estatal de datos biométricos es cada vez más sensible, este punto podría generar resistencias durante el tratamiento legislativo.
Lo que está en juego, en definitiva, no es solo un documento para mascotas. Es la decisión política de incorporar tecnología biométrica a la gestión del bienestar animal en una ciudad donde se calcula que viven cientos de miles de perros y gatos, muchos de ellos sin ningún tipo de registro formal.
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