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Conductor alcoholizado chocó en cadena en Mataderos

Conductor alcoholizado chocó en cadena en Mataderos: más de 1,70 de alcohol en sangre y detenido

Un episodio que pudo haber terminado en tragedia sacudió la madrugada del lunes en el barrio de Mataderos, en la Comuna 9 de la Ciudad de Buenos Aires. Un hombre de 43 años perdió el control de su vehículo en la intersección de la avenida Eva Perón y Guardia Nacional, impactó contra un auto estacionado y desencadenó una colisión en cadena que arrastró a otros vehículos que también se encontraban en la vía pública.

El resultado del test de alcoholemia encendió todas las alarmas: 1,70 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra que más que triplica el límite legal permitido en la Ciudad para conductores particulares, establecido en 0,5 gramos por litro. El conductor fue inmediatamente detenido y su vehículo secuestrado por las autoridades, mientras la causa quedó en manos de la justicia para determinar con precisión las circunstancias del siniestro.

Lo que el número revela es tan contundente como preocupante. Con ese nivel de alcohol en sangre, cualquier persona presenta una severa afectación de los reflejos, la coordinación motora y la capacidad de reacción ante imprevistos. Manejar en ese estado no es solo una infracción: es una ruleta rusa en la vía pública.

En el rodado también viajaba una mujer de 36 años, cuya situación legal no trascendió al cierre de esta nota. El hecho ocurrió durante las primeras horas del lunes, en una franja horaria nocturna que históricamente concentra los siniestros vinculados al consumo de alcohol al volante.

El caso vuelve a poner sobre la mesa un debate que Buenos Aires arrastra hace años: la eficacia y la cobertura real de los operativos de control de alcoholemia en los horarios de mayor riesgo. Si bien el Gobierno de la Ciudad ha desplegado campañas de concientización y reforzado controles en zonas puntuales, episodios como el de Mataderos evidencian que el problema dista de estar resuelto.

Según datos del propio Observatorio de Seguridad Vial porteño, el alcohol es uno de los factores más frecuentes en los siniestros de tránsito con víctimas fatales en la Ciudad. La pregunta que queda flotando es cuántos conductores en similar estado circulan sin ser detectados, sobre todo en las horas nocturnas y en barrios alejados del microcentro, donde la presencia de controles tiende a ser más esporádica.

En este caso, la intervención policial fue efectiva. Pero la prevención, que debería operar antes del volante y no después del choque, sigue siendo la asignatura pendiente más urgente.

Las actuaciones judiciales continúan para establecer las responsabilidades penales del conductor detenido.