Presupuesto 2027: el Gobierno porteño apuesta fuerte a la Línea F y pone casi $1 billón sobre la mesa para transformar la movilidad en CABA
El ministro Pablo Bereciartua defendió ante la Legislatura un ambicioso plan de inversiones que incluye la tan demorada Línea F de subte, un nuevo sistema de trambús y obras hidráulicas clave. Las cifras son contundentes, pero las promesas de gestión también generan interrogantes.
Con un paquete de inversiones que supera los $950.000 millones, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires presentó su apuesta central en materia de infraestructura y transporte para el ejercicio 2027. El ministro de Movilidad e Infraestructura, Pablo Bereciartua, fue el encargado de exponer ante la Legislatura porteña las prioridades de su cartera, en el marco del debate por el Presupuesto del año próximo.
La estrella del proyecto es, sin dudas, la Línea F de subte. Con una asignación de $368.930 millones solo para 2027, el Gobierno porteño aspira a dar inicio formal a una obra que lleva años en carpeta y que, según el cronograma oficial, debería adjudicarse en diciembre de 2026. El trazado proyectado une Barracas con Palermo a lo largo de 9,8 kilómetros y 12 estaciones, con conexiones a todas las líneas de subte existentes y a los ferrocarriles Roca y San Martín. Si los tiempos se cumplen, las máquinas comenzarían a moverse a principios de 2027.
El dato no es menor: la Línea F es una promesa que data de hace más de dos décadas en la agenda urbana porteña. Que ahora figure con una asignación presupuestaria concreta y una fecha de adjudicación es, al menos en el papel, un avance significativo. Sin embargo, el historial de obras postergadas en la Ciudad obliga a seguir de cerca si los plazos se sostienen una vez que el presupuesto sea aprobado.
En paralelo, el ministerio destina más de $548.000 millones a la modernización de la red de subterráneos. Las medidas más concretas en este punto incluyen la incorporación de las primeras seis formaciones nuevas a la Línea B y la integración progresiva de diez trenes a la Línea C. También se prevé la continuidad de trabajos de renovación de estaciones, mejoras de accesibilidad y obras de desasbestización, un proceso técnico complejo y costoso que viene avanzando de manera gradual en distintas líneas de la red.
Otro de los puntos que el ministerio lleva a la Legislatura es el TramBus T1, cuya puesta en funcionamiento también estaría prevista para diciembre de 2026. Este sistema de transporte, que combina características del tranvía y el colectivo, apunta a diversificar la oferta de movilidad en corredores específicos de la Ciudad. Su lanzamiento, si se concreta en tiempo y forma, podría representar una novedad concreta para determinados barrios porteños.
El plan también contempla obras de infraestructura vial e hidráulica que vienen de ejercicios anteriores. Entre ellas se destacan la reconversión de la autopista Dellepiane en una Autopista Parque, el Paso Bajo Nivel Álvarez Thomas, el Anillo La Pampa y diversas intervenciones del Plan Hidráulico, orientadas a reducir el riesgo de inundaciones en zonas históricamente vulnerables de la Ciudad.
Durante la presentación, Bereciartua afirmó que casi uno de cada dos pesos del presupuesto de su ministerio se destinará directamente a obras. El discurso oficial buscó transmitir continuidad y eficiencia gestional, aunque el verdadero test llegará cuando el Presupuesto se convierta en ley y los contratos comiencen a firmarse.
Lo que está en juego no es poca cosa: millones de porteños utilizan a diario el transporte público, conviven con el riesgo hídrico en sus barrios y esperan desde hace años que esas promesas de transformación urbana dejen de ser presentaciones en Power Point para convertirse en cemento, rieles y estaciones en funcionamiento.








