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Cortes de agua en Villa Urquiza: AySA reemplaza válvulas de 1917

Infraestructura centenaria al límite: AySA interviene en Villa Urquiza con válvulas que datan de 1917

Una operación nocturna sobre la red de agua potable pone en evidencia la antigüedad crítica de la infraestructura hídrica porteña. La empresa estatal AySA trabaja contra el tiempo para reemplazar piezas que llevan más de un siglo en funcionamiento, mientras 15 barrios de la Ciudad de Buenos Aires enfrentan cortes o baja presión en el servicio.

Desde la noche del martes, AySA ejecuta el reemplazo de dos válvulas instaladas en 1917 en el barrio de Villa Urquiza. Las piezas originales, conocidas como “esclusas”, están siendo sustituidas por modernas válvulas mariposa, más eficientes y acordes a los estándares actuales de la red de distribución de agua potable. La empresa proyectaba completar las tareas antes del mediodía del miércoles 21 de octubre para iniciar luego la normalización progresiva del suministro.

La intervención no es un hecho menor: las válvulas en cuestión tienen 109 años. Su reemplazo tardío reaviva el debate sobre el estado de la infraestructura hídrica urbana y el ritmo de inversión en mantenimiento preventivo. ¿Cuántas otras piezas similares siguen operando en condiciones equivalentes bajo las calles de Buenos Aires?

Según datos de la propia empresa, AySA administra más de 6.000 válvulas instaladas en cañerías maestras dentro de su área de concesión, sin contar las correspondientes a redes de menor diámetro. La renovación en Villa Urquiza se encuadra dentro de las tareas de mantenimiento programado, aunque la antigüedad de los componentes intervenidos sugiere que el plan de actualización de la red llega, en ciertos casos, con décadas de demora.

El impacto operativo de los trabajos es concreto y abarca una franja significativa de la ciudad: los vecinos de 15 barrios porteños pueden verse afectados por interrupciones o caídas de presión en el suministro. Además, AySA advirtió que, durante la reactivación del servicio, el agua puede presentar turbiedad transitoria producto del movimiento de sedimentos acumulados en las cañerías. En esos casos, la recomendación es dejar correr el agua unos minutos hasta que recupere su aspecto habitual.

A nivel de movilidad, la obra generó el corte total de circulación sobre la avenida de los Constituyentes a la altura de la calle La Pampa, afectando el tránsito vehicular en esa arteria de Villa Urquiza durante el tiempo que demanden los trabajos.

La decisión de concentrar las tareas durante las horas nocturnas buscó minimizar las molestias a los usuarios. Sin embargo, la magnitud de la intervención, que abarca 15 barrios, expone las tensiones propias de operar sobre una red cuya antigüedad, en algunos tramos, supera largamente el siglo.

El caso de las válvulas de Villa Urquiza abre una pregunta que va más allá de lo técnico: ¿con qué criterios y con qué presupuesto se planifica la renovación de la infraestructura hídrica en una ciudad de más de tres millones de habitantes? La respuesta, por ahora, la tienen los balances de AySA y las decisiones del gobierno nacional, que ejerce la tutela sobre la empresa.