Jorge Macri sale a vender la Argentina desde París: inversiones, seguridad y un ojo puesto en 2027
El jefe de Gobierno porteño aprovechó un viaje a Francia junto a gobernadores para lanzar un mensaje hacia los mercados internacionales. Pero entre las promesas de confianza inversora y los elogios a la gestión propia, también dejó definiciones sobre el tablero electoral que se viene.
Jorge Macri habló desde París y no desaprovechó el micrófono. En una entrevista con Radio La Red durante su visita a Francia —enmarcada en una gira conjunta con mandatarios provinciales para captar inversiones—, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desplegó un discurso que combinó marketing territorial, posicionamiento ideológico y, casi inevitablemente, cálculo electoral.
La narrativa central fue la de una Ciudad confiable en un país que todavía genera dudas. Macri presentó a Buenos Aires como un activo de estabilidad: mencionó el acceso a financiamiento con tasas competitivas y la apertura de la licitación del Subte F como señales concretas para los inversores. “La Ciudad es confiable y atrae inversiones, pero queremos que la Argentina sea confiable”, sintetizó. El mensaje implícito era claro: la Capital funciona, el país todavía tiene que convencer.
En ese marco, el mandatario porteño identificó los sectores que Buenos Aires ofrece al mundo: inteligencia artificial, industria del conocimiento, cultura, turismo y creatividad. Un catálogo moderno que busca diferenciarse de la Argentina de las commodities y posicionarse en la economía del conocimiento global.
En el plano geopolítico, Macri fue directo: las alianzas deben ser con las democracias occidentales, no con Cuba, Venezuela, Irán o Nicaragua. Una definición que, aunque alineada con el gobierno nacional de Javier Milei, también le sirve para fijar su propio perfil ideológico de cara a la competencia interna que se avecina.
Porque 2027 apareció en la conversación, aunque Macri intentó esquivarlo. Cuando fue consultado sobre el escenario electoral, el jefe de Gobierno elogió la implementación de la boleta única y puso énfasis en la necesidad de avanzar con Ficha Limpia: “Me encantaría que se ponga más énfasis en esa discusión”, dijo, reclamando que quienes integren las listas no tengan problemas legales ni antecedentes penales. El destinatario de esa definición no necesita presentación.
Sobre las PASO, reconoció que dentro del PRO hay posiciones divididas, pero evitó adelantar una postura propia. También cuestionó los cambios de reglas electorales a último momento: “No me gusta cambiar los sistemas cuando se cambian en el turno que sigue”, señaló. Una crítica que, según desde dónde se la mire, puede leerse como moderación institucional o como resguardo estratégico.
Macri insistió en que su foco está en la gestión. Entre sus prioridades mencionó llegar a las 1.000 propiedades recuperadas por ocupación ilegal, la baja de patentes, la renovación de la autopista Dellepiane, el paso bajo nivel de la avenida Pampa y la mejora del sistema de salud. “Cuando uno gobierna, la mejor manera de hacer campaña es gobernar bien”, afirmó.
La seguridad ocupó un lugar central. El jefe de Gobierno defendió los operativos policiales en villas y barrios populares y afirmó que los homicidios en esos territorios se redujeron un 70% respecto de 2023, aunque no precisó el período exacto de comparación ni la metodología utilizada para calcular esa cifra. “No voy a pedir ni permiso ni perdón por cuidar a los porteños”, sostuvo, con una retórica que mezcla convicción con escudo frente a las críticas.
La paradoja del discurso de Macri desde París es que, cuanto más insiste en que no piensa en las elecciones, más queda claro que cada declaración está tallada con ese horizonte en mente. La gestión como campaña, la campaña como gestión: una ecuación que el jefe de Gobierno parece haber resuelto antes de que le hagan la pregunta.








