El Planetario Galileo Galilei se viste de nueva luz: 390 luminarias interactivas transforman el ícono de Palermo
El edificio más reconocible del lago de Palermo amaneció con otra cara. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires completó la renovación del sistema de iluminación decorativa del Planetario Galileo Galilei, reemplazando 390 luminarias distribuidas entre la cúpula y las bases de apoyo de la estructura. La obra, ejecutada por el Ministerio de Espacio Público a cargo de Ignacio Baistrocchi, no es un simple cambio de focos: es la apuesta del oficialismo porteño por convertir el paisaje nocturno de Buenos Aires en una política de gestión visible y concreta.
La intervención implicó retirar 360 luces de la cúpula semiesférica y otras 30 de las bases que sostienen el edificio, todas con un deterioro acumulado que ya comprometía tanto la potencia lumínica como la fidelidad de los colores. El reemplazo no fue sencillo: una cuadrilla trabajó directamente sobre el techo del Planetario, cambiando cada luminaria de manera individual, una por una, en una tarea que combinó precisión técnica con trabajo en altura.
El nuevo equipamiento incorpora tecnología RGBW, un sistema que fusiona los canales rojo, verde, azul y blanco para producir una paleta casi ilimitada de tonalidades. A esto se suma un módulo de telegestión que permite operar y programar las luces de forma remota, habilitando efectos de color y movimiento sincronizados. Una de las posibilidades más llamativas del sistema es la recreación de las distintas fases de la Luna sobre la superficie del edificio, lo que potencia su vínculo simbólico con la astronomía que lo define desde su inauguración.
“El Planetario es uno de los íconos más reconocibles de la Ciudad”, afirmó Baistrocchi al presentar los resultados. La frase no es solo una declaración de orgullo porteño: enmarca la renovación dentro de una lógica de gestión que busca capitalizar políticamente la puesta en valor del patrimonio urbano. El Ministerio de Espacio Público tiene previsto intervenir 85 edificios, monumentos y estructuras emblemáticas a lo largo de este año, en el marco de un programa de iluminación decorativa que opera en dos frentes: el casco histórico, donde se busca generar corredores visuales entre la avenida de Mayo y la calle Florida, y el resto de los barrios porteños, con la premisa de que cada uno cuente con al menos un edificio o estructura destacada.
El listado de obras ya realizadas o en curso incluye el Cabildo, la Catedral Metropolitana, el Palacio Vera y las facultades de Derecho, Ciencias Económicas e Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. El programa también contempla la iluminación de 37 iglesias y basílicas en el contexto de los preparativos vinculados a la visita del Papa, entre ellas el Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en Parque Chacabuco, reconocido por su colección de vitrales.
Como antecedente directo de esta línea de trabajo, el año pasado se completó la iluminación decorativa de la Torre de la Ciudad, en el Parque de la Ciudad: 208 metros de estructura equipados con 338 proyectores RGBW que permiten efectos diferenciados por sectores.
La renovación del Planetario consolida, entonces, una estrategia de comunicación de gestión que el Gobierno porteño viene ejecutando con sistematicidad: intervenir espacios de alto valor simbólico, hacerlos visibles en el horario nocturno y ligar esa visibilidad al trabajo del Ministerio de Espacio Público. En una ciudad donde el debate sobre el uso del presupuesto público es permanente, apostar por la iluminación de íconos culturales es también una decisión política que genera tanto adhesión como interrogantes sobre las prioridades de inversión.
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