La renuncia de José Luis Espert como candidato en Buenos Aires —a raíz de sus vínculos con Fred Machado, investigado por narcotráfico— reconfigura el tablero electoral y pone en jaque la estrategia de imagen del oficialismo a pocas semanas de las elecciones nacionales.
En las últimas horas, la campaña de La Libertad Avanza sufrió un golpe de imprevisibilidad: José Luis Espert desistió de su postulación en la Provincia de Buenos Aires al surgir acusaciones que lo vinculan con operaciones sospechosas de financiamiento. El epicentro del escándalo es Fred Machado, empresario objeto de una investigación en Estados Unidos por presunto narcotráfico y lavado de activos, quien aparece vinculado a movimientos de dinero que alcanzarían a Espert.
La crisis impacta en el núcleo político de Javier Milei, ya que Espert era su figura fuerte en la provincia más poblada. El oficialismo intentó contener el daño minimizando el alcance del episodio y denunciando “ataques mediáticos”, pero la oposición amplificó el tema para cuestionar la transparencia del financiamiento electoral.
Ahora, el desafío para Milei es doble: recomponer su estructura electoral bonaerense y mitigar el desgaste político que genera este episodio justo cuando las encuestas y los mercados están atentos al rumbo del gobierno. En este contexto, la credibilidad y la reacción institucional serán clave para definir si el oficialismo logra capear la tormenta o si el daño se extiende hasta el 26 de octubre.









