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Misión Opaca en China: El polémico viaje de los “Libertarios con Peluca” que desafía el relato del ajuste

El “tour” de la contradicción

Mientras el Ejecutivo Nacional sostiene un discurso de austeridad extrema y “motosierra” sobre el gasto público, una delegación de diputados de La Libertad Avanza (LLA) y sus aliados más cercanos aterrizó en Beijing. El viaje, liderado por la marplatense Juliana Santillán, estalló en la esfera pública no por un comunicado oficial, sino por una filtración en redes sociales que capturó al tucumano Mariano Campero en pleno vuelo. Lo que nació como una misión diplomática terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza comunicacional para Martín Menem, quien debió salir apresuradamente a despegar las arcas de la Cámara de Diputados de los tickets de avión.

¿Quién pagó la cuenta? Las versiones cruzadas de Santillán

La narrativa oficial del bloque libertario sobre el financiamiento del viaje es, cuanto menos, confusa. Santillán intentó blindar la gestión asegurando que el Departamento de Relaciones Exteriores de China cubrió los pasajes y que no se utilizaron viáticos del Congreso. Sin embargo, en un giro retórico que levantó sospechas en la oposición, la legisladora afirmó simultáneamente que “cada diputado pagó sus gastos”. Esta ambigüedad sobre si el viaje fue un regalo de una potencia extranjera —con los compromisos geopolíticos que ello implica— o una inversión privada de los legisladores, deja un flanco abierto en la transparencia que el partido de gobierno prometió como bandera.

Diplomacia selectiva y una presidencia en las sombras

La controversia no solo es económica, sino profundamente política. Santillán se arrogó la representación del Grupo Parlamentario de Amistad (GPA) con China, un cuerpo que legalmente quedó disuelto con la renovación legislativa de diciembre y que, por definición, debe ser multipartidario. A diferencia de misiones anteriores donde convivían voces de Unión por la Patria y el PRO, esta vez la comitiva fue un “club exclusivo” de LLA y socios conversos. La presencia de figuras como la ex diputada María Fernanda Araujo, que ni siquiera integra los cuerpos diplomáticos actuales, refuerza la idea de un viaje de cercanía política más que de una misión de Estado.

Agenda vacía frente a temas críticos

Desde los bloques opositores, el malestar es palpable. No solo critican la “opacidad” del despliegue, sino la desconexión con las urgencias estratégicas de la Argentina. Mientras la comitiva paseaba por distritos tecnológicos y oficinas de Huawei o Mindray, quedaron en el limbo temas sensibles para la infraestructura nacional: el freno a las represas del sur, el futuro de Atucha y los acuerdos ferroviarios pendientes. En los pasillos del Congreso, la pregunta que circula es una sola: ¿Fueron los diputados a destrabar inversiones para el país o simplemente a estrechar lazos ideológicos bajo el ala del gigante asiático, aquel que el propio Milei supo denostar en campaña?