Usó la tarjeta de una mujer muerta para comprar productos de belleza: allanaron un departamento en La Boca y encontraron más de 400 artículos
Una investigación que arrancó a mediados de 2025 terminó con un allanamiento en la Comuna 4 y el secuestro de perfumes, maquillajes, dispositivos de cobro y hasta una notebook. El caso expone una modalidad de fraude que combina la vulneración de datos bancarios post mortem con una operación comercial sostenida en el tiempo.
La Policía de la Ciudad ejecutó un procedimiento en un domicilio de Olavarría al 200, en el barrio de La Boca, en el marco de una causa por defraudación que involucra el uso indebido de una tarjeta bancaria perteneciente a una persona ya fallecida. El operativo estuvo a cargo de la División Investigaciones Comunales 4, con el respaldo de una unidad de irrupción del DOEM, y dejó al descubierto una acumulación de mercadería que difícilmente pueda explicarse con un uso personal.
El origen del expediente judicial se remonta a una denuncia realizada por la propia entidad bancaria emisora de la tarjeta. Según pudo reconstruir la investigación, la imputada habría accedido al plástico de la víctima fallecida y lo habría utilizado de forma sistemática para adquirir artículos del rubro cosmético: perfumes, cremas, maquillajes, brochas y otros productos afines. La acumulación de más de 400 ítems de ese tipo encontrados en el departamento sugiere que las compras no fueron esporádicas, sino parte de un esquema reiterado.
El trabajo previo al allanamiento incluyó vigilancias en distintos días y franjas horarias, hasta establecer con precisión el domicilio de la sospechosa. Una vez dentro, los efectivos también incautaron bolsos, carteras, una valija, dos teléfonos celulares, una computadora portátil y dos terminales Posnet, elementos que podrían indicar que los productos eran revendidos o que existía una estructura de comercialización paralela.
La mujer fue identificada durante el procedimiento. Por orden del Juzgado Criminal y Correccional Federal 4, a cargo del juez Ariel Oscar Lijo, con intervención de la Secretaría 8 a cargo de María Mercedes Cavallo, quedó formalmente notificada de la causa y los elementos secuestrados quedaron a disposición de la Justicia.
La investigación no da por cerrado el caso. La Justicia Federal continúa trabajando para determinar el alcance real de las operaciones realizadas con la tarjeta, cuánto dinero se habría defraudado y cuál es el origen y destino de la mercadería encontrada. La presencia de dispositivos de cobro en el domicilio es uno de los puntos que los investigadores apuntan a profundizar.
El caso vuelve a poner en el centro del debate la vulnerabilidad que existe en torno a las cuentas bancarias de personas fallecidas y los mecanismos de control que las entidades financieras aplican, o dejan de aplicar, una vez que el titular de una tarjeta muere. La denuncia en este caso partió del propio banco, aunque recién después de que el fraude ya estaba en marcha.








