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Despedida de Messi: el adiós de una era en el Monumental

El Monumental fue el escenario elegido para cerrar un ciclo que duró más de dos décadas. Lionel Messi se despidió este martes de la Selección argentina con una victoria 3-0 ante Benín, un discurso cargado de emoción y un mensaje que resonó en cada rincón del estadio de Belgrano: “Jugar en la Selección argentina es lo más lindo que te puede pasar”.

Con 208 partidos y 126 goles en su haber, el capitán albiceleste cerró la etapa más gloriosa de la historia del fútbol argentino. Los números lo ubican, sin discusión posible, como el jugador con más presencias y más tantos en la historia del seleccionado. Pero más allá de las estadísticas, lo que quedó en el Monumental fue la imagen de un hombre que eligió Buenos Aires para decir adiós.

Messi arrancó su discurso con una referencia íntima: “Es muy difícil decir algo hoy, son muchas emociones. Lo primero que pienso es en mi viejo”. Desde ahí, el rosarino repasó una trayectoria marcada por la perseverancia, los golpes y la redención. “Hasta en los peores momentos nunca dejé de pelear, de luchar, de dar el máximo”, afirmó ante una multitud que lo ovacionó de pie.

El recuerdo del Mundial de Qatar 2022 fue inevitable. “El último Mundial ya fue demasiado que me tocó vivir. Tuvimos el sueño de volver a ser campeones del mundo”, señaló, con la voz entrecortada. Y tuvo palabras para cada uno de sus compañeros: “No tengan dudas que todos los que tuve al lado siempre dejaron todo por esta camiseta”. Los definió como un grupo “extraordinario” y vinculó ese compromiso colectivo con los títulos cosechados en los últimos años.

Parte de su discurso estuvo dedicada a los hinchas de todo el país. “Tuve la suerte de recorrer el país, estuve por todos lados, y ustedes siempre llenaron la cancha y estuvieron con nosotros. Eso lo voy a agradecer siempre”, expresó. Y rememoró el regreso a la Argentina tras la consagración en Qatar: “En este lugar viví uno de los mejores momentos de mi carrera, cuando volvimos a jugar después de ser campeones, fue lo más lindo que me pasó”.

Hacia el final, Messi planteó el desafío que viene para la Selección y dejó un mensaje directo a los hinchas de cara al recambio generacional: “Siempre unidos. Van a venir tiempos difíciles como cuando hay siempre un cambio grande, pero tenemos que estar todos unidos porque va a haber gente que va a hablar mal de la Selección y hay que defenderla”. Una frase que, en clave política y social, sintetiza el peso simbólico que carga el seleccionado como bandera identitaria de los argentinos.

Los goles de la noche los marcaron Nicolás Otamendi, Nico Paz y el propio Messi, quien se dio el lujo de despedirse también desde lo futbolístico con una anotación.

El entrenador Lionel Scaloni no esquivó las palabras y fue categórico al evaluar lo que significó tener a Messi bajo su conducción técnica. “Fue el mejor en 20 años de carrera y todavía lo sigue siendo. Tiene todo merecido”, sostuvo el técnico campeón del mundo en Qatar y bicampeón de América. Scaloni reconoció que la ausencia del capitán será difícil de procesar, aunque admitió que la Selección debe seguir su camino. “No va a haber ninguno igual”, cerró.

La despedida de Messi en el Monumental no fue solo un acto deportivo. Fue un evento de enorme peso cultural y político para la Argentina, en una noche en la que Buenos Aires volvió a ser el centro del mundo.