La justicia bonaerense vuelve a ser noticia por sus tiempos y no por sus sentencias. En un giro de último momento, el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro decidió patear el tablero y postergar el inicio del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. Lo que debía comenzar en días, ahora se traslada a mediados de abril, exponiendo una vez más las tensiones entre la celeridad procesal y la logística de un Poder Judicial que parece no llevarse bien con el calendario de feriados nacionales.
Un calendario que pesa más que la urgencia
La decisión, tomada por mayoría, no responde a nuevas pruebas o sorpresas en la instrucción, sino a una cuestión estrictamente operativa y política de la gestión judicial. La acusación argumentó que el inicio previsto para el 17 de marzo quedaría “desmembrado” por la seguidilla de feriados de marzo y abril (Memoria, Malvinas y Semana Santa).
Bajo la premisa de no afectar la “fluidez” del debate, se optó por el camino del retraso. Esta resolución deja en evidencia la fragilidad de un sistema que, ante la magnitud de una causa con ocho imputados y una expectativa social sin precedentes, prefiere la comodidad del cronograma antes que la intensidad del proceso.
Menos testigos, más comodidad: El pacto de las partes
Uno de los puntos clave que permitió este “recalculando” judicial fue el acuerdo entre las defensas y la querella para podar la lista de testigos. De los más de 200 citados originalmente, la lista se redujo a la mitad. Este achique no es menor: le permite al Tribunal aceptar jornadas de debate más cortas (solo martes y jueves) sin el riesgo de que el juicio se extienda por años.
Sin embargo, esta “eficiencia” acordada genera suspicacias. ¿Se está priorizando una resolución rápida para descomprimir la presión política sobre San Isidro, o se está recortando prueba fundamental para entender las responsabilidades en el cuidado del ídolo popular?
Fractura en el tribunal: La voz disidente
No todo fue consenso en el edificio de la calle Ituzaingó. El juez Pablo Rolón plantó bandera contra la postergación, sosteniendo que el cronograma fijado en diciembre era perfectamente ejecutable. Su postura expone la interna del TOC N°7: de un lado, la visión de Ortolani y Gaig, más proclives a la flexibilidad logística; del otro, el rigor de cumplir con los plazos en una causa que la sociedad bonaerense —y mundial— demanda cerrar.
El 14 de abril será la nueva fecha de largada. En el banquillo, el equipo médico liderado por Leopoldo Luque y Agustina Cosachov enfrentará la acusación de homicidio simple con dolo eventual. La política judicial ya hizo su jugada; ahora queda ver si, tras la pausa de los feriados, la justicia está a la altura de las circunstancias.










