El mayor decomiso de MDMA de la historia argentina: cómo una camioneta llegada desde Bélgica desarticuló una red narco en Buenos Aires
Cincuenta y dos kilos de MDMA en estado de máxima pureza. Esa es la cifra que convierte al operativo realizado la semana pasada en Buenos Aires en el mayor secuestro de esa sustancia registrado en la historia del país. El hallazgo no fue producto del azar: detrás hay meses de inteligencia criminal, la intervención de un agente encubierto, alertas de la DEA y una camioneta que viajó a bordo de un buque desde Europa con la droga oculta en su estructura.
La investigación, conducida por la Policía Federal Argentina a través del Departamento Federal de Investigaciones y con la supervisión de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), derivó en ocho allanamientos simultáneos: siete en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y uno en la provincia de Salta. Tres hombres fueron detenidos, de nacionalidades mexicana, argentina y venezolana, con roles diferenciados dentro de una organización de origen mexicano que buscaba introducir drogas sintéticas al país por vía marítima.
El punto de partida fue una alerta de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), que advirtió sobre el intento de una estructura criminal de ingresar importantes volúmenes de sustancias ilícitas al territorio nacional. Desde ese momento, los investigadores siguieron el rastro de una camioneta que había partido desde Bélgica en un buque con destino a la Argentina y que terminó en una zona franca del partido bonaerense de Zárate, tras problemas en la cadena logística local.
Con autorización judicial y en coordinación con la Dirección de Narcotráfico de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), los agentes inspeccionaron el vehículo mediante escáneres no intrusivos. Las imágenes revelaron densidades anómalas en distintas partes de la estructura. Al revisar el tanque de combustible, encontraron 38 botellas plásticas con una sustancia sólida y cristalina que arrojó positivo para MDMA: 20 kilos. Pero no era todo. Al desmontar los paneles internos y las puertas del rodado, aparecieron otros 49 bultos envueltos en nylon y cinta adhesiva negra con 32 kilos adicionales de la misma sustancia.
En total: 52 kilos de MDMA que, según estimaciones oficiales, podrían haber producido aproximadamente un millón de pastillas de éxtasis con un valor de mercado cercano a los 18 millones de dólares.
Lejos de detener la operación en ese punto, los investigadores retiraron la droga, reemplazaron el contenido y equiparon la camioneta con dispositivos de rastreo satelital para continuar la pesquisa mediante una entrega vigilada. Fue ese movimiento el que permitió identificar y detener a los integrantes de la red.
El ciudadano mexicano, identificado con el apodo “Buen Rostro” y vinculado a Zapopan, en el estado de Jalisco, había llegado al país para recibir el vehículo. Lo acompañaba un argentino con antecedentes de residencia en Playa del Carmen, México, señalado por tareas de seguridad y logística. Un tercer detenido, de nacionalidad venezolana, habría participado en la entrega de dinero al agente encubierto que actuó como facilitador logístico de la organización, a través del sistema informal de transferencia conocido como Hawala.
La entrega del vehículo finalmente no se concretó porque la organización no contaba en ese momento con el efectivo necesario para cerrar la operación. Eso le dio tiempo a la Justicia para actuar.
Los procedimientos fueron ordenados por el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 2, bajo la conducción interina del juez Gustavo Meirovich, con intervención de la Secretaría N° 4 a cargo de Agustín Acuña. En los allanamientos se secuestraron teléfonos celulares, tickets de viaje y documentación de interés para la causa.
Uno de los domicilios allanados está ubicado en Villa Urquiza, el barrio porteño adonde la organización pretendía trasladar la camioneta para desmantelarla en un taller mecánico. Era el destino final de la carga antes de ser distribuida.
El operativo contó además con el respaldo del Centro Regional de Información y Análisis sobre Crimen Organizado (CRIACO), una iniciativa impulsada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y por la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos de la Embajada de Estados Unidos. La dimensión internacional de la investigación subraya que el caso no fue un episodio aislado, sino el resultado de un trabajo articulado entre agencias de distintos países frente a una red que opera a escala global.
El Ministerio de Seguridad Nacional presentó el decomiso como un hito en la lucha contra el narcotráfico. Lo que queda por resolver es la pregunta que el caso deja abierta: si una organización de ese nivel logró acercar 52 kilos de MDMA hasta las puertas de Buenos Aires, cuántas otras cargas similares pueden haber pasado sin que nadie las detectara.








