La City porteña respira un aire de triunfalismo técnico que se traduce en billetes verdes. En una racha que ya suma 17 jornadas consecutivas de saldo positivo, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) capturó otros USD 32 millones, consolidando un enero que parece diseñado para callar a los escépticos del programa económico. No es solo una cuestión de contabilidad; es la construcción de un colchón político de USD 45.779 millones en reservas brutas, un nivel que la gestión actual exhibe como un trofeo de guerra frente a los fantasmas de 2021.
La ingeniería de Bausili: compras “en bloque” y control de daños
El Palacio de Hacienda y el Central han aceitado un mecanismo de relojería que va más allá de la simple ventanilla del mercado mayorista. La autoridad monetaria ha comenzado a implementar adquisiciones “en bloque”, una táctica que permite pactar precios y volúmenes directamente con grandes jugadores corporativos. Esta maniobra busca evitar que la voracidad del BCRA dispare el tipo de cambio, manteniendo la estabilidad en un Mercado Libre de Cambios (MLC) que, aunque flexible, opera bajo la atenta mirada de un tope del 5% diario. Es pragmatismo puro: comprar volumen sin romper el termómetro de los precios.
El viento a favor: Oro, agro y deuda privada
Si bien el mérito político se lo adjudica la Casa Rosada, hay factores externos y de mercado que están haciendo el trabajo pesado. Por un lado, la cotización del oro —activo donde el Central guarda una parte estratégica de su tesoro— ha dado un respiro clave al superar los USD 5.100 por onza. Por el otro, la “remonetización” está forzando a las empresas privadas a buscar financiamiento externo para luego volcar esos dólares al mercado local. Con USD 3.600 millones aún pendientes de liquidación por deuda privada, el Gobierno tiene asegurada una oferta de divisas que le permite soñar con un 2026 de acumulación récord.
El desplome del Riesgo País: ¿Regreso al crédito internacional?
La consecuencia política más inmediata de este engrosamiento de reservas es el desplome del riesgo país, que ya perforó la barrera de los 500 puntos para situarse en 493, niveles que no se veían desde la era previa a la crisis de 2018. Tras la victoria oficialista en las legislativas, el mercado ha dictado sentencia: hay confianza. Esta baja drástica no es un dato menor para la provincia de Buenos Aires y las administraciones locales; un riesgo país en caída libre abre la puerta para que Argentina vuelva a emitir deuda afuera, oxigenando las cuentas públicas y permitiendo, quizás, una salida definitiva del cepo en el mediano plazo.










