Recital de Lali en River: el Gobierno porteño despliega un operativo de movilidad para contener el impacto en Núñez
La tercera fecha de Lali Espósito en el estadio Más Monumental este sábado 26 de septiembre no es solo un evento cultural masivo: es también un test para la gestión de movilidad urbana del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. BA Subte extenderá el servicio de la Línea D hasta la 1:30 de la madrugada, mientras que un extenso operativo de tránsito cerrará varias arterias del barrio de Núñez durante más de catorce horas consecutivas.
La decisión de ampliar el horario del subte refleja una lógica de planificación que, cuando se ejecuta con anticipación, puede marcar la diferencia entre el caos y el orden en eventos masivos. La Línea D (Congreso de Tucumán-Catedral) será el principal corredor subterráneo para descomprimir la salida del público desde las inmediaciones del estadio ubicado en avenida Presidente Figueroa Alcorta 7597. Sin embargo, el esquema tiene limitaciones concretas: el ingreso al sistema solo estará permitido por la estación Congreso de Tucumán, mientras que el descenso quedará habilitado únicamente en Olleros, Plaza Italia, Pueyrredón y 9 de Julio.
Esta restricción operativa —que concentra el flujo de entrada en un solo punto— podría generar cuellos de botella en la estación terminal si la salida del show coincide con una demanda simultánea y masiva de usuarios. Es un esquema que ya se probó en eventos anteriores vinculados al estadio de River, como partidos de Copa Sudamericana, pero que en un recital de esta magnitud podría verse sometido a una presión inusual.
El operativo de tránsito, por su parte, es de una escala considerable. Desde las 11 del sábado y hasta las 2 del domingo, el perímetro delimitado por las avenidas Del Libertador, Udaondo y Figueroa Alcorta y Monroe quedará cortado en su totalidad. A partir de las 13, Figueroa Alcorta entre Udaondo y Monroe perderá circulación vehicular por completo, y desde las 14 se sumarán cortes en Guillermo Udaondo, Campos Salles, Teniente Ricchieri y el Puente Labruna. Este último, que ya estaba afectado por obras previas, suma una nueva restricción en un punto neurálgico de la conectividad norte-sur de la Ciudad.
La recomendación oficial es clara: usar el transporte público. Colectivos que circulan por avenida Cabildo, Barrancas de Belgrano, avenida Del Libertador y Ciudad Universitaria aparecen como alternativas viables. Pero en la práctica, la orientación hacia el subte como eje central de la desconcentración pone en evidencia que la red de transporte de superficie no tiene la capacidad de absorber por sí sola la demanda de un evento que convoca a decenas de miles de personas.
El show de Lali Espósito corresponde a la tercera fecha en River durante 2026, dentro de la gira de presentación de su sexto álbum de estudio, “No vayas a atender cuando el demonio llama”, lanzado en abril. La artista agotó entradas en sus fechas previas y sumó esta tercera presentación ante la demanda sostenida del público.
Lo que queda en evidencia, más allá del evento en sí, es que la Ciudad cuenta con un protocolo aceitado para eventos masivos en Núñez. La pregunta que persiste es si ese protocolo es suficiente para una metrópolis que combina infraestructura de transporte envejecida con una demanda cultural creciente. La extensión puntual del subte es una medida eficaz pero acotada. El debate más profundo —sobre la capacidad real del sistema para responder a eventos de escala— sigue pendiente.








