Michelin 2026: el Gobierno de Jorge Macri convirtió la gastronomía porteña en política de Estado
Buenos Aires volvió a quedar en el mapa gastronómico mundial. El Gobierno de la Ciudad organizó un acto de reconocimiento a los 58 restaurantes porteños que integran la Guía Michelin 2026, y lo hizo a lo grande: el escenario fue el Faena Hotel, uno de los íconos del lujo local, y la mesa estuvo presidida por el propio jefe de Gobierno, Jorge Macri, junto a funcionarios clave del área económica y turística.
La ceremonia no fue solo un brindis con chefs. Fue una declaración política: la gastronomía, para la gestión PRO, es un eje estratégico del desarrollo urbano, una herramienta de posicionamiento internacional y, también, un argumento de gestión de cara a los próximos desafíos electorales.
Las estrellas del mapa
En materia de distinciones, la edición 2026 de la Guía Michelin mantuvo el podio conocido con algunos movimientos interesantes. Aramburu sostuvo su lugar de privilegio con dos estrellas, mientras que Don Julio, Trescha y Crizia renovaron su estrella individual. Pero la gran novedad del año fue Han, un restaurante del barrio de Villa Crespo, que ingresó por primera vez al selecto grupo de los estrellados porteños.
La incorporación de Han no es un dato menor: el reconocimiento a un establecimiento de un barrio que no pertenece al corredor gastronómico tradicional —Palermo, Puerto Madero, Recoleta— habla de una expansión real de la escena culinaria local hacia otras zonas de la Ciudad.
En la categoría Bib Gourmand, que la guía reserva para aquellos lugares con la mejor ecuación entre calidad y precio, once restaurantes recibieron la distinción. Chuchú y Garabato Bistró fueron las novedades en ese segmento, sumándose a nombres ya consagrados como Ácido, Anafe, Bis Bistró y Caseros, entre otros. Otros 42 establecimientos completaron el listado de recomendaciones de la publicación.
Gastronomía como política
El discurso de Jorge Macri en el Faena Hotel dejó en claro cuál es la lectura política detrás del evento. “Para nosotros, el turismo y la gastronomía son motores fundamentales del desarrollo. Generan puestos de trabajo y fortalecen la marca Ciudad a nivel global”, sostuvo el mandatario porteño. Y fue más lejos: “Cada restaurante que brilla, cada estrella que se entrega y cada recomendación de la Guía atrae miradas e inversiones.”
En la misma línea, Valentín Díaz Gilligan, presidente del Ente de Turismo porteño, señaló que la gastronomía dejó de ser un complemento de la oferta turística para convertirse en uno de sus ejes centrales. La presencia del ministro de Desarrollo Económico, Hernán Lombardi, reforzó esa lectura: la apuesta no es solo cultural, es económica.
No es casualidad que en marzo de este año el Gobierno porteño haya renovado el convenio con la Guía Michelin para continuar incluyendo a Buenos Aires en su edición anual. La Ciudad —junto a Mendoza— es el único destino argentino en la publicación, que también cubre San Pablo y Río de Janeiro en la región. Mantener ese status tiene un costo y una lógica: el turismo gastronómico mueve divisas, genera empleo en el sector de servicios y construye imagen de marca para una ciudad que compite en el mercado global de destinos.
Buenos Aires, capital gastronómica con agenda política
La escena gastronómica porteña viene acumulando reconocimientos internacionales en los últimos años. La presencia de Don Julio entre los mejores restaurantes de Latinoamérica, la proliferación de bares porteños en rankings globales y ahora la consolidación en la Guía Michelin configuran un ecosistema que el Gobierno de Macri decidió capitalizar políticamente.
El interrogante que queda abierto es si ese brillo internacional logra traducirse en condiciones reales para el sector: acceso al crédito, alivio en la presión impositiva y sostenibilidad para los establecimientos que no alcanzan las páginas de las guías pero sostienen el empleo gastronómico día a día. Porque mientras Buenos Aires acumula estrellas, algunos de los restaurantes recomendados por la misma Guía Michelin cerraron sus puertas en el último año por razones económicas.
El show continúa. Las estrellas brillan. La pregunta es para quiénes.









