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Femicidio en Villa Devoto: tenía condena previa y volvió a atacar

Femicidio en Villa Devoto: tenía una condena previa por violencia y aun así volvió a atacar

Un hombre de 56 años mató a su pareja frente a la hija de ambos, de 8 años, en un domicilio de Pedro Morán al 5200. El caso expone una vez más las fallas del sistema de protección a las víctimas de violencia de género: el agresor registraba antecedentes judiciales por lesiones contra la misma mujer.

El crimen ocurrió este jueves en el barrio de Villa Devoto, en la Comuna 11 de la Ciudad de Buenos Aires. Walter Humberto Verón salió de su vivienda rumbo al trabajo, pero regresó minutos después con un cuchillo. Lo que sucedió a continuación quedó registrado por las cámaras de seguridad instaladas dentro del propio hogar: una discusión, el ingreso al dormitorio donde estaba la niña, y el ataque que terminó con la vida de Romina de los Ángeles Calvo, de 40 años.

La menor, testigo involuntaria del femicidio, salió corriendo por el pasillo para despertar a su hermano y contarle lo que acababa de presenciar. Tras asesinar a Calvo, Verón se infligió una herida cortante en el cuello y abandonó la vivienda. Fue localizado por efectivos de la Policía de la Ciudad a unos 200 metros del lugar y trasladado al Hospital Vélez Sarsfield, donde permanece internado en terapia intensiva, intubado y en estado grave. Continúa detenido, aunque todavía no pudo ser indagado.

La causa quedó en manos del Juzgado N.° 62, a cargo del juez Bonanno, con intervención de la Secretaría N.° 79.

Un antecedente que el sistema no alcanzó a frenar

El expediente incorporó un dato que profundiza la gravedad del caso: en 2017, Verón había sido denunciado por una agresión contra la misma víctima, ocurrida en La Tablada. Al año siguiente, el Juzgado Correccional N.° 2 del Departamento Judicial de La Matanza lo declaró culpable por lesiones leves. Sin embargo, al momento del crimen no existían denuncias registradas contra él en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, lo que impidió la activación de protocolos de protección locales.

Este punto abre un interrogante de fondo sobre la articulación entre jurisdicciones en materia de violencia de género: ¿cómo circula la información entre la justicia bonaerense y la porteña? ¿Qué mecanismos existen para que un agresor con condena previa no quede fuera del radar cuando cambia de domicilio?

Una carta, un emprendimiento y una situación económica bajo la lupa

En la habitación matrimonial, los investigadores encontraron una carta escrita por Verón. El texto contiene expresiones de enojo hacia Calvo, referencias a conflictos económicos y familiares, y menciones a los vínculos laborales que la víctima había desarrollado en los últimos años. Entre ellos, aparece el nombre de Verónica Assad, conocida como Pitty La Numeróloga, con quien Calvo había trabajado en un local de venta de velas y esencias, tras haberse vinculado previamente a sus cursos y talleres.

Calvo también había proyectado abrir un emprendimiento propio en el barrio. El contrato de alquiler del nuevo local, según trascendió, estaba a nombre de Verón, quien habría respaldado inicialmente ese plan. La carta, que termina con una despedida dirigida a los hijos, es analizada por la Justicia como un elemento clave para reconstruir el contexto previo al crimen y al posterior intento de suicidio del agresor.

Otro elemento incorporado al expediente es la situación crediticia de la víctima. Según datos del Banco Central, Calvo registraba deudas por aproximadamente $44,2 millones distribuidos en siete entidades, con niveles de riesgo que iban de bajo a alto. La Justicia deberá determinar si esa situación tuvo incidencia en el conflicto o si fue una circunstancia independiente del ataque.

En la vivienda también fue hallado un altar con fotografías de la pareja en el living, mientras la investigación continúa para completar la reconstrucción de las horas previas al femicidio.

El caso de Romina Calvo suma un nombre más a una lista que no debería seguir creciendo. Y vuelve a instalar la pregunta sobre qué falla cuando el Estado sabe, condena, y aun así no logra proteger.