Chiche Gelblung: murió a los 82 años el periodista que hizo de la provocación un estilo de vida
El martes 9 de septiembre, el periodismo argentino perdió a una de sus figuras más inclasificables. Samuel “Chiche” Gelblung murió en el Sanatorio Mater Dei de Palermo, donde había sido internado dos días antes por complicaciones respiratorias. Tenía 82 años y había pasado gran parte de 2026 yendo y viniendo entre su casa y distintos centros médicos.
Un año marcado por el deterioro
La última internación no fue una sorpresa. A lo largo de 2026, Gelblung había sido hospitalizado en cuatro oportunidades. La primera, en mayo, llegó después de una descompensación en su domicilio: los médicos encontraron una trombosis en uno de sus tobillos, le colocaron dos stents y comenzó un tratamiento con anticoagulantes que lo mantuvo internado durante casi un mes. En junio volvió a ingresar por una complicación pulmonar asociada a su regreso prematuro al trabajo. A fines de julio, un nuevo episodio respiratorio encendió las alarmas otra vez.
A pesar de todo eso, Gelblung volvió. Regresó a Crónica TV y explicó, sin demasiados rodeos, que seguir trabajando era parte de su recuperación. Para quienes lo conocían, no fue ninguna sorpresa: la actividad fue siempre el motor que lo mantuvo en movimiento.
El lunes 7 de septiembre ingresó al Mater Dei de manera preventiva. Dos días después, murió.
Un oficio construido durante décadas
Gelblung nació en Villa Devoto y se acercó al periodismo siendo muy joven. Sus primeros pasos los dio en Editorial Atlántida, en la década del 60, publicando bajo el seudónimo Mariano Ovejero. A los 25 años ya cubría conflictos internacionales: fue cronista durante la Guerra de los Seis Días, una experiencia que lo marcó y que él mismo recordó a lo largo de toda su carrera.
Durante los años 70 ocupó la jefatura de redacción de la revista Gente. En los 80 condujo La Semana, colaboró en Ámbito Financiero y llegó a dirigir el diario Córdoba. Era un periodista de gráfica, de radio, de televisión, de medios digitales. Cambió de formato sin perder nunca el instinto por la historia que genera impacto.
Uno de los más recordados de la televisión argentina
El gran salto a la pantalla chica llegó con Memoria, el ciclo que lo convirtió en una figura masiva. El programa mezclaba entrevistas, investigaciones policiales, fenómenos paranormales y personajes extraordinarios. En 1995 hizo una reconstrucción de la supuesta autopsia del extraterrestre de Roswell, en uno de los episodios que mejor sintetizaron su estilo: provocador, curioso, siempre en el límite entre el periodismo y el espectáculo.
Más adelante condujo 70.20.10 en El Trece, entre 2009 y 2012, y participó en ciclos como Hola Chiche, Chiche en vivo y Polémica en el bar. En radio tuvo también una presencia extensa: condujo Edición Chiche en Radio 10 y Hola Chiche en Radio Mitre, y ganó cinco premios Martín Fierro por su trabajo radial, además de un reconocimiento Konex.
También fue uno de los impulsores del periodismo digital en Argentina. Participó en la creación de Minuto Uno, fundó Diario Veloz (luego InfoVeloz) y fue cofundador de Rating Cero junto a los periodistas Rodrigo Lussich y Adrián Pallares.
La polémica como marca registrada
La carrera de Gelblung no estuvo exenta de controversias. Su estilo frontal y su disposición permanente al enfrentamiento lo llevaron a protagonizar cruces con políticos, periodistas y figuras del espectáculo. Cubrió el caso vinculado a Alfredo Yabrán en el contexto del asesinato de José Luis Cabezas, investigó casos de corrupción y narcotráfico, y viajó a zonas de conflicto en distintos momentos de su vida, desde Vietnam y Biafra hasta Ucrania durante los primeros años de la invasión rusa.
Una de las frases que más se le adjudicaron a lo largo de su carrera resumió su filosofía periodística mejor que cualquier currículum: “Nunca dejes que la realidad te arruine una buena nota.” Una frase que, según él mismo contó, tenía sustento en experiencias concretas. En una de ellas, relataba que durante una cobertura sobre una prueba nuclear en el Atolón de Mururoa llegó tarde, cuando los peces muertos ya habían sido arrastrados por la marea. La solución que encontró fue comprar pescados en un mercado local y reconstruir la escena.
Ese modo de entender el oficio generó admiración y críticas a partes iguales. Pero también construyó una figura que resultaba difícil de ignorar.
El periodismo argentino despide a uno de los suyos
En noviembre de 2023, durante una internación por insuficiencia renal, recibió la visita del entonces presidente electo Javier Milei. Fue uno de los momentos que evidenciaron el lugar que ocupaba en el paisaje mediático y político del país.
Gelblung se mantuvo activo hasta prácticamente el final. Siguió apareciendo en pantallas, participando en mesas de debate y conduciendo programas de radio incluso después de las internaciones. Su muerte deja un vacío en una generación de periodistas que aprendieron el oficio en redacciones de papel, lo trasladaron a la radio y a la televisión, y llegaron a los medios digitales sin perder el olfato que los había formado.










