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Línea de prevención suicida en CABA: el proyecto legislativo

Salud mental en la mira legislativa: proponen crear una línea de crisis suicida gratuita y permanente en CABA

Un proyecto ingresado a la Legislatura porteña el pasado lunes 14 de septiembre busca cubrir un vacío concreto en la red de salud mental de la Ciudad: la ausencia de una línea telefónica especializada, gratuita y disponible las 24 horas para atender situaciones de riesgo suicida. La iniciativa lleva la firma de la legisladora Aldana Belén Crucitta y fue registrada bajo el expediente 2827-D-2026.

La propuesta no es menor. Detrás de la iniciativa hay datos que interpelan directamente a la gestión porteña: según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación correspondientes a 2023, ese año murieron 386 adolescentes por suicidio en Argentina, con una tasa de mortalidad de 5,3 casos cada 100.000 habitantes en el grupo de 10 a 19 años. En el segmento de 15 a 19 años, esa cifra trepó a 9,2 cada 100.000. Y desde que los intentos de suicidio comenzaron a notificarse de manera obligatoria, en abril de 2023, hasta octubre de 2025, se registraron 22.249 eventos en todo el país, con la mayor concentración en jóvenes de 15 a 24 años.

Frente a ese escenario, el proyecto de Crucitta plantea que la Ciudad cuente con un dispositivo de atención permanente, confidencial y articulado con el sistema sanitario existente. La línea no estaría pensada como un servicio de emergencias en sí mismo, sino como una puerta de entrada: un primer contacto para personas en situación de crisis, para familiares que no saben cómo actuar, o para quienes detectan señales de alarma en alguien cercano.

El texto de la iniciativa establece que la atención deberá estar a cargo de personal capacitado específicamente para intervenir en situaciones de riesgo suicida, con protocolos claros para evaluar cada caso, orientar, contener, derivar y hacer seguimiento. Cuando la situación lo requiera, la línea deberá articular la respuesta con el Sistema de Atención Telefónica de Emergencias de la Ciudad, creado por la Ley 2.291. La autoridad de aplicación que designe el Poder Ejecutivo porteño será la responsable de definir los canales de comunicación, garantizar la difusión pública del servicio y asegurar la capacitación continua de quienes trabajen en él.

El proyecto también establece con claridad lo que la línea no debe ser: un reemplazo de la atención profesional presencial ni de los servicios de emergencia ya existentes. Su rol es complementario, funcionar como articuladora con la red de efectores de salud mental de la Ciudad.

La legisladora fundamenta su propuesta en la Ley Nacional 27.130 de Prevención del Suicidio, que ya contempla la implementación de una línea telefónica gratuita de escucha para situaciones críticas. En ese marco, la iniciativa porteña busca adecuar ese mandato al nivel local y dotarlo de una estructura operativa concreta.

“Prevenir el suicidio implica generar condiciones para que quien atraviesa una crisis pueda encontrar ayuda cuando decide buscarla”, sostiene Crucitta en los fundamentos del proyecto. La frase resume la lógica central del dispositivo: estar disponible en el momento en que alguien decide dar el paso de pedir ayuda, sin importar el horario.

Lo que el proyecto pone sobre la mesa, más allá de la letra legislativa, es una pregunta incómoda para la gestión del Gobierno de la Ciudad: ¿por qué no existe todavía un canal de este tipo? La red de salud mental porteña cuenta con efectores, hospitales y centros de atención, pero carece de una línea especializada en crisis suicidas que funcione de manera continua y articulada. La iniciativa de Crucitta intenta llenar ese hueco, aunque su aprobación y posterior implementación dependerán de la voluntad política del Ejecutivo porteño para asignar los recursos presupuestarios necesarios.

El proyecto ya fue ingresado y aguarda ser girado a comisión. Su suerte en el recinto dirá si la Legislatura porteña está dispuesta a poner la salud mental adolescente en el centro de la agenda.