Hospital Durand: la Ciudad avanza con una obra de 3.000 m² para reorganizar sus servicios de diagnóstico mientras el sistema público sigue bajo presión
El Gobierno porteño impulsa la refuncionalización de uno de sus hospitales emblema en Caballito, con una intervención que promete mejorar la atención pero que llega en un contexto de reclamos salariales del personal de salud.
El Hospital General de Agudos Carlos G. Durand, ubicado en la Comuna 6 del barrio de Caballito, es el escenario de una de las obras hospitalarias más significativas que lleva adelante actualmente el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de una intervención de 3.147 metros cuadrados que abarca el subsuelo y la planta baja del establecimiento, y que tiene como objetivo central reorganizar los principales servicios de diagnóstico y tratamiento del hospital.
La obra, que se ejecuta en cuatro etapas para no interrumpir el funcionamiento del establecimiento, contempla la reorganización completa del Servicio de Imágenes, el traslado del área de Angiografía al subsuelo, la concentración de la Farmacia Central en un único espacio funcional y la construcción de nuevas salas de procedimientos de mediana complejidad.
En el caso del Servicio de Imágenes, el proyecto prevé una recepción y admisión unificadas, salas de espera diferenciadas según el tipo de estudio requerido, y una conexión directa con el sector de tomografía. El objetivo declarado es agilizar los circuitos internos para los pacientes que deben realizarse múltiples estudios en una misma visita, un problema crónico en los grandes hospitales públicos urbanos.
El Servicio de Angiografía, por su parte, será reubicado en el subsuelo con una mayor superficie y circuitos separados para pacientes ambulatorios, internados y personal técnico. La Farmacia Central, que actualmente opera de manera fragmentada, pasará a concentrarse en un único sector con un acceso diferenciado para proveedores, independiente del ingreso de pacientes.
El cuarto componente de la intervención es la construcción de salas específicas para procedimientos de mediana complejidad, como colonoscopías, endoscopías y estudios intervencionistas diagnósticos, junto con espacios de recuperación y apoyo. Una vez finalizada esa etapa, los consultorios de Gastroenterología ocuparán el espacio que hoy utiliza el angiógrafo en la planta baja.
La secuencia de ejecución apunta a garantizar la continuidad operativa del hospital durante todo el proceso. Primero se trasladará la Farmacia Central, luego se reorganizará el Servicio de Imágenes, después se construirán las nuevas salas de procedimientos y, finalmente, se habilitarán los consultorios de Gastroenterología.
Sin embargo, el anuncio de esta obra contrasta con el clima interno que atraviesa el sistema de salud porteño. En las últimas semanas, residentes y concurrentes de hospitales de la Ciudad realizaron paros y movilizaciones exigiendo una recomposición salarial, actualización automática de haberes y el pago de un bono compensatorio retroactivo. La tensión entre la inversión en infraestructura y las condiciones laborales del personal sigue siendo una ecuación difícil de equilibrar para la gestión del jefe de Gobierno Jorge Macri.
La pregunta que sobrevuela, entonces, no es solo si la obra mejorará la atención en el Durand, sino si el Gobierno porteño está dispuesto a invertir con la misma intensidad en quienes trabajan dentro de esos 3.147 metros cuadrados recién refuncionalizados.








