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El Senado en zona de definiciones: La reforma laboral pende del “Filtro Caputo”

El reloj de la Casa Rosada y la sombra de un nuevo fracaso

El oficialismo juega contra el cronómetro y contra su propia impericia negociadora. Con el 13 de febrero como fecha límite autoimpuesta para sesionar en el Senado, la administración libertaria intenta forzar una victoria legislativa que le permita a Javier Milei aterrizar en la Apertura de Sesiones Ordinarias del 1 de marzo con algo más que retórica en el bolsillo. Sin embargo, lo que se dirime en los pasillos de la Cámara Alta no es solo la flexibilización de las normas del trabajo, sino la capacidad de supervivencia política de un esquema que, hasta ahora, ha pecado de una rigidez que casi le entrega el control de la agenda al kirchnerismo.

El “Peaje” de los Gobernadores: Entre la coparticipación y la ruta rota

La negociación ha mutado de lo laboral a lo estrictamente fiscal. Los mandatarios provinciales, que controlan los votos de los senadores “dialoguistas”, han puesto sobre la mesa una realidad ineludible: el ahogo financiero de sus distritos. Mientras Balcarce 50 intenta vender una épica de austeridad, en el interior la preocupación es pragmática. La parálisis de la obra pública ya no es una consigna de campaña, sino un riesgo de infraestructura que algunos empresarios del sector califican como una “pandemia vial”. La llave para destrabar el quorum no está en el articulado laboral, sino en la flexibilización de los recursos que Luis “Toto” Caputo retiene en el Palacio de Hacienda.

Los puntos ciegos del Dictamen: El misterio del Artículo 212

El foco de conflicto técnico se ha desplazado hacia las facultades delegadas. Los aliados miran con desconfianza el artículo 212 del dictamen, una suerte de cheque en blanco que le otorga al Ministerio de Economía una potestad laxa para reglamentar sistemas clave como el RIMI (Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones) y diversas jugadas tributarias. La pregunta que circula en el despacho de la UCR es clara: ¿Para qué legislar si la letra chica la escribirá Caputo a su antojo? La exigencia de los aliados es acotar esa discrecionalidad antes de bajar al recinto.

Un silencio sospechoso y la hora de las cartas

Llama la atención —y preocupa— el letargo del kirchnerismo en el Senado. Ese “modo tortuga” que ha adoptado el bloque cristinista podría ser la calma que precede a la tormenta, o simplemente la espera estratégica de un error no forzado del oficialismo. Este martes, a partir de las 15, en la bancada radical que lidera Eduardo Vischi, se terminará el juego de sombras. Patricia Bullrich deberá demostrar si su rol de articuladora tiene el respaldo real de las cajas de Economía, o si el oficialismo se encamina a un “strike dos” que podría dejar la gestión legislativa fuera de juego antes de empezar el año.