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El desembarco de Mahiques: Entre el equilibrio de CABA y la “limpieza” de Karina Milei


La Casa Rosada fue escenario de un movimiento de piezas que es mucho más que un simple recambio de nombres. Con la jura de Juan Bautista Mahiques como nuevo Ministro de Justicia, el gobierno de Javier Milei cierra la etapa “garantista-mediática” de Mariano Cúneo Libarona para abrir una fase de control político territorial y judicial mucho más férrea. Sin embargo, detrás de los abrazos de protocolo en el Salón Blanco, se libra una batalla silenciosa por las cajas y las influencias en el corazón del Derecho argentino.

El fin de la era Cúneo y el factor “Pureza”

La salida de Mariano Cúneo Libarona era un secreto a voces en los pasillos de Balcarce 50. Su perfil, más ligado al derecho penal de alto vuelo y al espectáculo jurídico, terminó chocando con la necesidad del Ejecutivo de tener un “brazo ejecutor” con mayor gimnasia en el barro de la política judicial.

Mahiques no es un recién llegado. Su trayectoria en la Ciudad de Buenos Aires como Fiscal General y su paso por el Consejo de la Magistratura lo posicionan como un conocedor profundo de los hilos que mueven los tribunales de Comodoro Py y la justicia porteña. Su llegada se interpreta como un triunfo del ala que busca profesionalizar el vínculo con los jueces, alejándose de las cámaras y acercándose a los expedientes.

Karina Milei marca el territorio: El ascenso de Santiago Viola

Lo más sustancioso de esta reforma ministerial no está en la cabeza, sino en el cuerpo de la cartera. La designación de Santiago Viola —apoderado de La Libertad Avanza y hombre de extrema confianza de la “Jefa”— como número dos del Ministerio, es un mensaje directo al ecosistema libertario.

Este movimiento implicó el desplazamiento de Sebastián Amerio, un cuadro que respondía directamente al asesor presidencial Santiago Caputo. La jugada de Karina Milei es cristalina: blindar el Ministerio de Justicia con leales propios, restándole margen de maniobra al ala “estratégica” del gobierno y consolidando un control total sobre la estructura electoral y jurídica del partido de cara a las legislativas.

Un puente de plata hacia la Ciudad Autónoma

Mahiques trae consigo un currículum internacional y una red de contactos que incluye la presidencia de la Asociación Internacional de Fiscales. Pero su valor real para Milei es su capacidad de gestión en el ámbito local. Al haber comandado el Ministerio Público Fiscal de CABA, Mahiques conoce las demandas de una sociedad que reclama seguridad jurídica y celeridad.

En su discurso de asunción, el flamante ministro fue tajante: “Sin seguridad jurídica no hay inversión”. Es un guiño directo al programa económico del oficialismo, intentando alinear los tiempos de la Justicia con las necesidades de los mercados. La gran incógnita es si logrará mantener la independencia que prometió en un Gabinete donde las internas entre el “Triángulo de Hierro” y el resto de los ministros están a la orden del día.