La economía de CABA creció apenas un 0,7% interanual en el primer trimestre de 2026: el sector financiero traccionó, pero el comercio y la industria volvieron a fallar
La Ciudad de Buenos Aires cerró el primer trimestre del año con una señal ambigua: creció, sí, pero lo hizo a paso lento y con grietas visibles en sectores que históricamente sostienen la economía urbana. El dato surge del informe oficial del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad (IDECBA), que midió el Producto Geográfico Bruto (PGB) porteño y encontró un crecimiento interanual del 0,7%, pero también una caída del 0,8% frente al trimestre anterior —el cuarto de 2025—, una vez depurado el efecto estacional.
El propio organismo reconoció en su reporte que “el comportamiento tanto de la serie desestacionalizada como la tendencia-ciclo pone en evidencia la desaceleración de la actividad económica iniciada el tercer trimestre de 2025”. En otras palabras: la ciudad viene perdiendo velocidad desde hace varios meses, y los números del primer trimestre de 2026 confirman esa tendencia.
El sector financiero como único salvavidas
El único sector que aportó dinamismo real fue la intermediación financiera, con una expansión del 11,3% interanual. El IDECBA detalló que dentro de ese bloque sobresalieron las sociedades gerentes de fondos comunes de inversión, los agentes y sociedades de bolsas, y la intermediación monetaria de entidades bancarias y no bancarias. Se trata, en síntesis, de un crecimiento concentrado en el circuito financiero, sin derrame evidente hacia la economía real.
El transporte, el almacenamiento y las comunicaciones sumaron una variación positiva del 3,6%, impulsados por la logística de mercaderías y el transporte automotor de pasajeros —taxis y remises incluidos—. Hotelería y restaurantes creció 1,6%, la enseñanza 0,9% y los servicios de salud 1,2%.
Comercio e industria en rojo
En el otro extremo del balance, el comercio y la industria manufacturera retrocedieron un 2,4% cada uno. La caída industrial abarcó casi todas las ramas de producción, con la única excepción del sector farmacéutico. En el caso del comercio, el derrumbe estuvo explicado principalmente por el retroceso en la venta mayorista de productos de uso intermedio y la caída en la venta minorista de muebles, artículos para el hogar, ferretería y materiales de construcción —un indicador que suele leerse como termómetro del consumo y la inversión privada en el hogar.
También cerraron en negativo la electricidad, el gas y el agua (-6,5%), los servicios comunitarios, sociales y personales (-4,1%), los servicios de hogares privados con servicio doméstico (-1,7%), la agricultura y la minería (-1,3%), la construcción (-1,4%), los servicios inmobiliarios y empresariales (-0,8%) y la administración pública (-0,2%).
El panorama nacional: crecimiento con los mismos límites
A nivel nacional, el cuadro fue algo más alentador. El PBI de Argentina creció 0,7% respecto al trimestre anterior y 2,3% en términos interanuales durante el primer trimestre de 2026, según el INDEC. Es el octavo trimestre consecutivo de variación positiva en el indicador tendencia-ciclo, una racha que comenzó en el segundo trimestre de 2024.
Sin embargo, los motores del crecimiento nacional tampoco fueron los sectores vinculados al consumo urbano. La pesca lideró con un 27,5% interanual, seguida por la agricultura y ganadería (18,1%) y la explotación de minas y canteras (12,3%). Tres actividades primarias que, en conjunto, aportaron más de un punto porcentual al total del PBI.
La industria manufacturera nacional también cayó —1,7% interanual— y profundizó la tendencia descendente que viene registrando desde el tercer trimestre de 2025. La administración pública retrocedió 1,4%. El comercio mostró una leve contracción del 0,3%.
El panorama que emerge de los datos es el de una economía que crece por arriba pero que no logra trasladar ese crecimiento a los sectores que más empleo generan y que más impacto tienen en el bolsillo cotidiano de los porteños.








