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Adorni y Santilli reciben a Gustavo Sáenz: señales de recomposición y federalismo en disputa

El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, llega este jueves a la Casa Rosada para reunirse con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli, en el marco de la ronda de encuentros bilaterales que el Gobierno nacional impulsa con los mandatarios provinciales antes de las sesiones extraordinarias y de la negociación por el Presupuesto 2026.

La cita, más allá de su tono institucional, tiene un fuerte componente político: representa el primer contacto formal de Sáenz con el nuevo esquema libertario, tras la salida de Guillermo Francos y la llegada de Santilli al Ministerio del Interior. El gobernador busca reinsertarse en el radar de la Casa Rosada luego de un vínculo que atravesó momentos de alianza táctica y otros de tensión abierta durante las elecciones provinciales.

Un vínculo que busca resetearse

En los primeros meses de gestión de Javier Milei, Sáenz funcionó como un aliado funcional al Gobierno, acompañando varias de sus iniciativas y evitando confrontaciones directas. Sin embargo, la relación se enfrió cuando el armado libertario desembarcó con fuerza en Salta, generando fricciones locales y un reclamo por parte del mandatario de mayor respeto a la autonomía provincial.

Ahora, con Santilli en Interior y Adorni como articulador político de la Jefatura de Gabinete, la Casa Rosada busca recomponer lazos con los gobernadores que orbitan en el centro del mapa político. Sáenz aparece en ese grupo junto con mandatarios del norte que reclaman un federalismo más equilibrado y políticas de infraestructura sostenidas.

Las prioridades de Sáenz

En la reunión, Sáenz insistirá en la necesidad de que el Congreso trate en extraordinarias la ley de derribo, la radarización y el proyecto de Ficha Limpia, junto con un paquete de iniciativas orientadas al desarrollo del norte argentino. En la previa, el gobernador advirtió que “de nada sirve custodiar la frontera terrestre y aérea si no se hace nada con el narcotráfico”, y volvió a pedir una mirada integral sobre la región.

El mandatario salteño considera que el norte sigue siendo una zona relegada por el centralismo porteño, y vinculó la migración juvenil hacia Buenos Aires con la falta de infraestructura, educación y empleo. “Hay un país que duele y necesita una mirada”, sostuvo, reforzando su discurso federalista.

La nueva estrategia libertaria

El Gobierno, por su parte, cambió su estrategia de diálogo: prefiere encuentros uno a uno antes que convocatorias masivas. Adorni y Santilli acordaron avanzar en bilaterales con cada gobernador para alinear agendas y construir una base política que les permita llegar al Presupuesto con acuerdos mínimos asegurados.

La jugada es doble: mostrar apertura y diálogo sin perder control político. El oficialismo busca así desactivar posibles frentes de conflicto mientras Milei mantiene distancia de los mandatarios que considera “opositores estructurales”.

Santilli, en su primera semana de gestión, ya se reunió con una decena de gobernadores y planea completar el recorrido en los próximos días. El jueves recibirá a Osvaldo Jaldo (Tucumán) y el viernes viajará a Mendoza y Neuquén para encontrarse con Alfredo Cornejo y Rolando Figueroa.

Lectura política

El encuentro con Sáenz puede ser leído como un gesto de pragmatismo mutuo. Para el Gobierno, representa la posibilidad de sumar un interlocutor del norte con peso territorial. Para Sáenz, es la oportunidad de volver a tener voz en la mesa nacional y asegurarse fondos e inclusión de proyectos estratégicos.

En la práctica, es una foto de realineamiento: los libertarios necesitan gobernabilidad, y los gobernadores necesitan previsibilidad. En esa intersección —entre pragmatismo y necesidad— se empieza a jugar una nueva etapa del vínculo entre Nación y provincias.