Válvulas de 1917 y 15 barrios sin agua: lo que revela el corte de AySA sobre el estado de la infraestructura porteña
Una obra de mantenimiento que interrumpió el servicio de agua potable en 15 barrios del norte y oeste de la Ciudad de Buenos Aires volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿en qué estado se encuentra la red de agua de la capital? La respuesta, al menos en parte, la dieron los propios técnicos de AySA: las válvulas reemplazadas esta semana llevaban en funcionamiento desde 1917. Más de cien años de servicio continuo antes de ser cambiadas.
El corte comenzó a las 22 del martes y afectó a vecinos de Agronomía, Belgrano, Chacarita, Coghlan, Colegiales, Núñez, Palermo, Parque Chas, Paternal, Villa Crespo, Villa del Parque, Villa Devoto, Villa Ortúzar, Villa Pueyrredón y Villa Urquiza. La empresa que conduce los servicios sanitarios de gran parte del área metropolitana reemplazó dos piezas ubicadas en los conductos que conectan la planta San Martín, en Palermo, con la estación elevadora de Villa Devoto. En su lugar instaló válvulas mariposa modernas, que permiten aislar sectores más acotados de la red ante futuras intervenciones.
El dato sobre el año de fabricación de las piezas sustituidas no es un detalle menor. Habla de décadas de postergación en la renovación de la infraestructura hídrica de una de las ciudades más pobladas del país. Que una válvula instalada durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen haya estado regulando el suministro de agua potable de barrios enteros hasta el año 2026 es, cuanto menos, un indicador que merece debate público.
El corte se extendió durante la madrugada y parte de la mañana del miércoles, con una recuperación gradual del servicio que, según explicó la empresa, no puede hacerse de manera inmediata. Para aislar la zona de obra, AySA cerró otras 15 válvulas de la red, y su reapertura se realiza una por una para evitar cambios bruscos de presión que puedan dañar la reparación reciente o comprometer otras cañerías. Esa lógica técnica expone también una fragilidad estructural: la red está tan interconectada que una sola intervención obliga a desactivar más de una docena de puntos de control.
Dentro de un mismo barrio, la situación puede variar de casa en casa. Según aclaró AySA, las instalaciones internas de cada edificio o vivienda y la topología de la red hacen que algunos domicilios puedan seguir recibiendo agua desde conductos alternativos, mientras el vecino de al lado permanece sin servicio. Esta variabilidad dificulta la planificación doméstica y genera incertidumbre en los hogares.
La obra también implicó el corte de tránsito en avenida de los Constituyentes a la altura de La Pampa, ya que los trabajos se realizaron sobre la calzada. Un impacto adicional en la circulación de una arteria transitada del norte porteño.
El contexto político agrega una capa de lectura obligatoria. AySA atraviesa un proceso de privatización después de dos décadas bajo gestión estatal, con una concesión por 30 años que ya fue confirmada. En ese escenario, la pregunta sobre quién heredará una red con componentes centenarios, y con qué compromisos de inversión y modernización, es central para los millones de usuarios que dependen del servicio.
Para quienes aún no recuperaron el suministro, AySA dispone de atención por WhatsApp al 11-5984-5794 y la línea gratuita 0800-321-AGUA (2482), disponible las 24 horas. También existe una oficina virtual para consultar cortes y registrarse para recibir avisos anticipados.








