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Fábrica de Alpargatas en Barracas: aprueban su reconversión

Barracas en transformación: el Gobierno porteño habilitó el camino para convertir la histórica fábrica de Alpargatas en un megacomplejo urbano

Una manzana entera con más de 130 años de historia industrial podría dejar de ser un símbolo del pasado obrero porteño para convertirse en viviendas, oficinas y locales comerciales. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio un paso administrativo clave al aprobar la factibilidad urbanística del proyecto que busca reconvertir el predio de la antigua fábrica de Alpargatas, en el barrio de Barracas.

La medida quedó plasmada en la Disposición N.º 2282/DGIUR/26, firmada el 29 de septiembre de 2026 por la Dirección General de Interpretación Urbanística. El acto habilita la continuidad del trámite, aunque no equivale al permiso de obra definitivo. Es, en todo caso, una señal política y técnica clara: el Estado porteño avala la transformación de uno de los espacios industriales más emblemáticos del sur de la Ciudad.

El predio en cuestión ocupa la manzana delimitada por la avenida Regimiento de Patricios y las calles Lamadrid, Azara y Olavarría, con una superficie de casi 12.700 metros cuadrados. Allí se levanta parte de la arquitectura original de Alpargatas Argentinas, empresa fundada en 1890 y que marcó a fuego la identidad productiva y social del barrio.

El proyecto contempla conservar los edificios históricos ubicados sobre Regimiento de Patricios y parte de Lamadrid, cuatro de los cuales cuentan con Nivel de Protección Cautelar. Sobre esos valores patrimoniales, el plan propone concentrar las nuevas construcciones en los frentes de Azara, Lamadrid y Olavarría, donde la normativa vigente habilita mayores alturas, con un plano límite de hasta 29,80 metros sobre Olavarría.

Los números del proyecto son considerables: sobre una superficie existente de casi 24.000 metros cuadrados, se proyecta agregar más de 38.000 metros cuadrados nuevos sobre el nivel del suelo y otros 3.600 metros cuadrados subterráneos. El conjunto total alcanzaría los 65.500 metros cuadrados aproximadamente, con destinos que incluyen viviendas, oficinas, locales comerciales, cocheras y amenities.

El encuadre normativo elegido es el artículo 10.4 del Código Urbanístico, que permite redistribuir la capacidad constructiva dentro de parcelas superiores a 2.500 metros cuadrados, siempre que se respeten las condiciones patrimoniales, de tejido urbano y de altura. El Consejo Asesor del Plan Urbano Ambiental avaló la propuesta al considerar que la compensación volumétrica no supera la capacidad constructiva teórica de la manzana.

Sin embargo, la aprobación de la factibilidad no despeja todas las incógnitas. La documentación técnica no precisa la cantidad de unidades residenciales ni el cronograma de ejecución. Además, antes de obtener el permiso de obra, el desarrollador deberá tramitar una consulta obligatoria específica sobre las intervenciones en los edificios con protección patrimonial, un requisito que puede complejizar y extender los tiempos del proceso.

La vigencia de la disposición aprobada es de 180 días hábiles administrativos. Dentro de ese plazo, el interesado deberá presentar la documentación ante los organismos competentes. Si no lo hace en tiempo y forma, el trámite caducará.

El predio, que actualmente es sede de Casa FOA 2026, el reconocido festival de diseño de interiores, vuelve así a ocupar un lugar central en el debate urbanístico de la Ciudad. La tensión entre la preservación del patrimonio industrial y el desarrollo inmobiliario en el sur porteño no es nueva, pero este proyecto la reactualiza con fuerza. La pregunta que queda abierta es si la Ciudad logrará garantizar que la reconversión respete el espíritu patrimonial que la propia normativa exige, o si la lógica del mercado terminará imponiendo sus condiciones.