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El Massismo rompe filas: Sergio Massa se sube a la agenda de Seguridad y fractura al peronismo

El tablero político de la Cámara de Diputados sufrió un sismo de intensidad considerable. Mientras el Gobierno de Javier Milei prepara el terreno para debatir el nuevo Régimen Penal Juvenil, una ficha inesperada se movió en el tablero opositor: el Frente Renovador. Bajo la conducción de Sergio Massa, el espacio decidió priorizar su “identidad histórica” por sobre la unidad de bloque, dejando a Unión por la Patria al borde de una votación dividida que expone las costuras de la principal fuerza de oposición.

La “Posición Histórica” vs. La Unidad de Bloque

Para el massismo, la coherencia parece ser el activo que justifica el apoyo a una iniciativa impulsada por la Casa Rosada. En una reunión clave de este jueves, el exministro de Economía bajó una línea clara: el Frente Renovador no puede votar en contra de lo que ha defendido durante una década. La baja de la edad de imputabilidad a los 14 años no es percibida por este sector como una concesión a La Libertad Avanza, sino como la ratificación de una bandera propia que data de los tiempos en que Massa enfrentaba al kirchnerismo con el discurso de la “mano justa”.

Esta decisión coloca al peronismo en una situación de vulnerabilidad estratégica. Al fracturarse el voto de Unión por la Patria, el oficialismo no solo se garantiza un número más holgado para la media sanción el próximo jueves, sino que también logra exponer la falta de un criterio unificado en la oposición sobre cómo abordar la problemática de la inseguridad y la delincuencia juvenil.

Milei y un triunfo legislativo con ayuda impensada

La Libertad Avanza ha demostrado una flexibilidad pragmática para esta sesión. Tras sellar acuerdos con bloques intermedios, la convocatoria para el tratamiento del Régimen Penal Juvenil se presenta como una victoria política antes de iniciarse el debate. El hecho de que el massismo —el “corazón” de la gestión económica del gobierno anterior— valide el proyecto oficialista, le otorga a la administración de Milei una pátina de transversalidad en un tema sensible para el electorado de la provincia de Buenos Aires y los grandes centros urbanos.

Para el Gobierno, la jugada es redonda: logra avanzar con una promesa de campaña y, de paso, profundiza las grietas internas de un peronismo que todavía no logra digerir la derrota del 2023.

Impacto en el territorio bonaerense

La decisión del Frente Renovador no es azarosa si se mira el mapa electoral. Con la mira puesta en el Gran Buenos Aires, donde la demanda por seguridad encabeza las encuestas de preocupación ciudadana, Massa busca despegarse de los sectores más progresistas o “garantistas” del kirchnerismo duro. En un contexto donde la gestión de Axel Kicillof es constantemente interpelada por los índices delictivos, el massismo elige revalidar su perfil de “centro-derecha” dentro de la coalición peronista, apostando a recuperar un voto que hoy parece cautivado por el discurso punitivista de la derecha.