El Ministro de Economía apuesta a un cambio de paradigma: menos emisión externa y más mercado local. El objetivo es perforar el piso del Riesgo País sin “empapelar” Nueva York con bonos argentinos.
Por: Redacción Streams Politico
Luis “Toto” Caputo tiene un objetivo entre ceja y ceja: los 400 puntos básicos. Esa es la cifra mágica que el equipo económico proyecta para el primer trimestre de 2026, una marca que le permitiría a la Argentina no solo volver a los mercados internacionales, sino hacerlo bajo sus propias condiciones. Sin embargo, para llegar a ese puerto, la estrategia elegida es contraintuitiva para los manuales clásicos de las finanzas: hacerse el difícil con Wall Street.
De la “Deuda-dependencia” a la soberanía del mercado interno
A diferencia de su paso por la gestión de Mauricio Macri, donde la colocación de deuda externa fue la columna vertebral del financiamiento, el Caputo modelo 2025/2026 busca lo opuesto. El mensaje que sale del Palacio de Hacienda es claro: “No estamos desesperados”.
- Evitar el “efecto empapelado”: El Gobierno deslizó que la emisión de bonos con legislación extranjera será mínima el año próximo. La lógica es simple: si el mercado percibe necesidad de fondos, castiga el precio de los bonos y sube el Riesgo País.
- Apostar al local: La nueva estrategia se apoya en consolidar el mercado de capitales doméstico, nutriéndose de los dólares del blanqueo y de los nuevos instrumentos que surgirán de la reforma laboral.
El test de enero: USD 4.200 millones en la mira
El primer gran examen de esta hoja de ruta ocurre en apenas dos semanas. El 9 de enero vencen USD 4.200 millones. Mientras los analistas hacían cuentas sobre las reservas, Economía ya movió sus piezas:
- Caja propia: El Tesoro ya acumuló unos USD 2.500 millones.
- Maniobra local: Recaudó otros USD 910 millones mediante el Bonar 29.
- El “as” bajo la manga: Caputo confirmó que tiene ofertas de bancos internacionales por USD 7.000 millones adicionales (tipo REPO), pero avisó que solo los usará si es estrictamente necesario.
“El objetivo es bajar la dependencia de Wall Street”, repiten en el entorno del ministro, marcando que el financiamiento internacional será solo un eslabón para refinanciar lo que vence en 2026 y 2027, no un modo de vida.
El viento a favor: Tasas bajas y “Efecto Fed”
El contexto global parece alinearse con los intereses de la Casa Rosada. Con la Reserva Federal de EE.UU. recortando tasas por tercera vez en el año, los grandes fondos de inversión empiezan a aburrirse de los rendimientos bajos en el norte y miran con hambre hacia los mercados emergentes.
Argentina, con un Riesgo País que ya testeó los 550 puntos este mes, se vuelve una “manzana tentadora” si logra demostrar que el equilibrio fiscal es innegociable y que no necesita salir a mendigar a las oficinas de Manhattan.
El factor político
Para el equipo de Milei, la convergencia del Riesgo País a los 400 puntos no es solo una variable financiera; es el sello de aprobación política. Una baja sostenida permitiría refinanciar la deuda al 8% anual, despejando el horizonte para un 2026 donde el Gobierno planea acelerar las reformas estructurales sin el fantasma del default soplándole la nuca.










