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Macri gira politica PRO y su estrategia frente a Milei

Mauricio Macri activa el modo reconstrucción: gira política, presión interna y un delicado equilibrio con Milei

El expresidente Mauricio Macri volvió a moverse en clave política con una gira por el interior que busca reordenar al PRO y reposicionarlo frente al Gobierno de Javier Milei. El punto de partida será en Chaco y Corrientes, donde se mostrará con aliados estratégicos y comenzará a delinear una estrategia que combina reconstrucción partidaria, diferenciación discursiva y cautela frente a la Casa Rosada.

El mensaje de Macri no es casual: “una cosa es estabilizar y otra es construir”. La frase apunta directamente al corazón del debate político actual. Mientras el oficialismo libertario se concentra en ordenar variables macroeconómicas, el líder del PRO intenta instalar la idea de que ese proceso no alcanza sin una estructura política sólida, experiencia de gestión y capacidad territorial. Es, en definitiva, un cuestionamiento indirecto al modelo de Milei, sin romper del todo los puentes.

La gira también responde a una necesidad interna. El PRO arrastra tensiones y pérdida de influencia en distritos clave tras las elecciones de 2025. El caso más visible es Córdoba, donde sectores alineados con Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta disputan el control partidario, debilitando el liderazgo de Macri. En ese contexto, la foto con gobernadores como Leandro Zdero y Juan Pablo Valdés no solo suma volumen político: intenta mostrar que el macrismo aún tiene anclaje territorial y capacidad de articulación.

Pero el movimiento no se limita al PRO. En paralelo, sectores de la UCR vuelven a tantear la posibilidad de reconstruir un espacio común de cara a 2027. Allí aparece una tensión clave: cómo diferenciarse de La Libertad Avanza sin romper completamente una relación parlamentaria que, hasta ahora, ha sido funcional para ambas fuerzas.

Desde el entorno de Macri admiten preocupación por el rumbo del Gobierno, atravesado por conflictos políticos —como el caso que involucra al jefe de Gabinete Manuel Adorni— y señales económicas mixtas. Sin embargo, el expresidente evita una confrontación directa. La estrategia es más sutil: marcar límites, instalar agenda y dejar que el desgaste oficial haga el resto.

En el Congreso, esa postura ya empieza a tomar forma. Dirigentes como Cristian Ritondo ensayaron críticas puntuales, especialmente sobre la necesidad de mayor transparencia y respuestas institucionales, pero sin romper la lógica de सहयोग legislativo.

Por ahora, Macri descarta una candidatura presidencial en el corto plazo. Su foco está puesto en reconstruir el PRO como herramienta política. Sin embargo, en la política argentina las definiciones suelen ser provisorias. La incógnita de fondo es si este “nuevo Macri” logra reordenar su espacio y capitalizar eventuales errores del oficialismo, o si su intento queda atrapado entre las tensiones internas y el avance libertario.

La gira recién empieza, pero el mensaje es claro: el PRO no quiere ser solo un aliado incómodo del Gobierno, sino volver a disputar poder real.