El Autódromo Oscar y Juan Gálvez tiene fecha de vencimiento para su transformación: abril de 2027. Eso es lo que garantizó el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, en una entrevista donde también reveló detalles de su reunión con el presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Mohammed Ben Sulayem, y dejó en claro que la Ciudad de Buenos Aires no está apostando a medias en su carrera por traer la Fórmula 1 de regreso al país.
La apuesta política y económica detrás del proyecto es tan relevante como el asfalto que se está tendiendo en el circuito porteño. Macri lo dijo sin rodeos: “Nos jugamos una ficha”. La frase resume una decisión de gestión que no es menor. El Gobierno de la Ciudad modificó el plan original, que contemplaba un trazado más corto de 4,3 kilómetros con posibilidad de ampliación futura, y optó directamente por ejecutar la obra completa necesaria para cumplir con los estándares de la máxima categoría del automovilismo mundial. Eso implicó demoler la tribuna de la horquilla, una intervención costosa que refleja la magnitud del compromiso asumido.
El cronograma que trazó el jefe de Gobierno es preciso: en febrero de 2027 se realizarían las primeras pruebas en el renovado circuito, y en abril el autódromo estaría en condiciones de albergar un Gran Premio de Fórmula 1. En paralelo, el MotoGP ya tiene garantizada su presencia en abril del año próximo, lo que convierte al autódromo porteño en el centro de una apuesta sostenida por posicionar a Buenos Aires como polo internacional del automovilismo.
La reunión con Ben Sulayem sumó un ingrediente político de peso. Según relató Macri, el titular de la FIA quedó “muy impresionado” al ver los planos y los avances de las obras. “El sueño obviamente es traer la máxima competencia y ayer el presidente de la FIA quedó muy impresionado con los avances y el compromiso cuando vio los planos”, afirmó el mandatario porteño. La homologación, ese proceso técnico que habilita un circuito para competir en categorías internacionales, es el próximo gran objetivo.
Sin embargo, el camino no depende únicamente de los ladrillos y el asfalto. Existe un obstáculo que escapa al control de la Ciudad: el calendario de la Fórmula 1. El reglamento permite un máximo de 25 Grandes Premios por temporada y el calendario 2027 ya contempla 24 fechas. Es ahí donde aparece un factor geopolítico que Macri no eludió: el conflicto en Medio Oriente podría liberar alguna plaza disponible, abriendo una ventana de oportunidad para que Argentina reingrese al circuito internacional.
El argumento económico que esgrime el Gobierno porteño para justificar la inversión también tiene sustento en experiencias concretas. Macri citó el caso de Miami, donde la semana del Gran Premio genera un impacto económico estimado en 400 millones de dólares, y el de México, con un movimiento cercano a los 250 millones. Bajo esa lógica, traer la Fórmula 1 a Buenos Aires no sería solo un evento deportivo, sino un motor de desarrollo turístico y comercial para toda la ciudad.
El proyecto también contempla que el circuito renovado sea sede de las principales categorías nacionales, con infraestructura moderna que incluye curvas peraltadas y sectores de entrenamiento. “Vamos a tener a todas las categorías nacionales compitiendo en el mejor autódromo de Latinoamérica”, sostuvo Macri, apuntando a convertir al Autódromo Oscar y Juan Gálvez en una referencia regional más allá de la Fórmula 1.
La obra avanza con el respaldo del Gobierno nacional, que también juega sus fichas en esta partida. Javier Milei participó en el Congreso de la FIA con un mensaje alineado al de Macri: Argentina cumple con las condiciones para recibir a la Fórmula 1. La coordinación entre Ciudad y Nación en torno a este proyecto es, en sí misma, una señal política relevante en un contexto donde la sintonía entre ambas administraciones no siempre es la norma.
Buenos Aires quiere volver al mapa de la Fórmula 1. La obra está en marcha, la fecha está fijada y el director de la FIA ya fue a ver los planos. Lo que falta, por ahora, es un lugar en el calendario. Y eso, como advirtió el propio Macri, depende de variables que están muy lejos del Autódromo de la Ciudad.










