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Autódromo y Fórmula 1: obras al 60% en Buenos Aires

F1 en Buenos Aires: el Autódromo Gálvez se transforma con obras al 60% y la mirada puesta en el Gran Premio

A 28 años de la última vez que los motores de la Fórmula 1 rugieron en suelo porteño, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires apuesta fuerte a revertir esa historia. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, encabezó esta semana una recorrida por el Autódromo Oscar y Juan Gálvez para supervisar el avance de las obras de modernización, que ya alcanzaron el 60% de ejecución. La novedad más significativa: el proyecto original fue reformulado para cumplir con los estándares técnicos que exige la Federación Internacional del Automóvil (FIA), dejando en segundo plano el diseño inicial pensado exclusivamente para el MotoGP.

La decisión política de apuntar a la F1 implicó cambios concretos en el trazado. La principal intervención es la ampliación del circuito sobre el sector donde funcionaba el kartódromo, que será desmontado y relocalizado dentro del mismo predio. Esa modificación permite extender la recta opuesta e incorporar una nueva horquilla, requisito indispensable para obtener la homologación de la máxima categoría del automovilismo mundial. “Tomamos la decisión de ir por las obras que requiere la F1, que son un túnel de acceso, una horquilla más larga y una pista distinta”, explicó Macri durante la recorrida, que contó también con la presencia del secretario de Deportes, Fabián “Chino” Turnes, y del presidente de Autopistas Urbanas, Juan Pablo Fasanella.

El nuevo circuito para la Fórmula 1 tendrá 4,87 kilómetros de extensión y 15 curvas, mientras que la variante destinada al MotoGP alcanzará los 4,3 kilómetros con 14 curvas. En ambos casos, la pista contará con un ancho mínimo de 12 metros, ampliándose hasta 15 metros en la recta principal y 18 metros en la primera curva. Se instalarán además unos 4.400 metros de pianos de hormigón con una mezcla asfáltica especialmente diseñada para competencias internacionales, cumpliendo con las normas de la FIA y de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM).

Entre las obras en ejecución también se destaca la construcción de un túnel logístico bajo la pista, a la altura de la curva 1, que permitirá el ingreso de camiones al paddock sin interrumpir la actividad deportiva. Los nuevos boxes avanzan en paralelo, completando un conjunto de infraestructura que, según el Gobierno porteño, convertirá al circuito en el más importante de América Latina.

La capacidad proyectada para el renovado autódromo es de hasta 150.000 espectadores por jornada. Las obras, iniciadas en enero, tienen como plazo de finalización antes del cierre del año en curso. No es un detalle menor: el traslado del kartódromo ya generó un pedido de informes en la Legislatura porteña, señal de que la oposición sigue de cerca las decisiones que se toman sobre el predio.

Desde el Gobierno porteño también resaltaron el impulso que significó la reciente exhibición del piloto argentino Franco Colapinto en Palermo. Macri fue explícito al respecto: “La F1 viene verificando el avance de obra de manera concreta. La exhibición de Franco Colapinto en Palermo nos ayudó muchísimo. Acá hay pasión fierrera y tenemos una gran posibilidad de que vuelva la F1”. La FIA, según confirmó el propio jefe de Gobierno, realiza un seguimiento periódico del progreso constructivo.

Más allá del automovilismo, la administración porteña proyecta al autódromo como un polo multifuncional de entretenimiento, turismo y desarrollo económico. Macri citó el caso del autódromo de Dubái, con 200 eventos anuales entre congresos y shows musicales, como modelo a replicar. Incluso mencionó la posibilidad de organizar una maratón de 15 kilómetros utilizando la infraestructura del circuito. El secretario Turnes, por su parte, subrayó que la inversión apunta a reposicionar a Buenos Aires como sede de grandes eventos internacionales, tanto para la élite del deporte como para los vecinos que buscan un espacio moderno y seguro.

La apuesta es clara y los plazos, acotados. Lo que resta por verse es si la FIA termina de dar el visto bueno y si Buenos Aires logra, finalmente, volver al mapa de la Fórmula 1.