PISA 2025: Buenos Aires lidera en educación pero acumula una década de caída que ningún gobierno quiso frenar
La Ciudad de Buenos Aires volvió a coronarse como la jurisdicción con mejores resultados educativos del país en las pruebas PISA 2025. Sin embargo, detrás del primer puesto se esconde una realidad que incomoda a cualquier gestión: los puntajes caen de manera sostenida desde hace diez años, y la pérdida acumulada equivale a más de dos años de aprendizaje en algunas áreas.
Los datos publicados esta semana por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) muestran que CABA obtuvo 449 puntos en Ciencias, 432 en Lectura y 418 en Matemática. En las tres áreas evaluadas, la Ciudad superó a Córdoba y Mendoza, las otras dos jurisdicciones argentinas que participaron con muestras propias. También se ubicó entre los sistemas educativos con mejores resultados de América Latina, con niveles comparables a los de Uruguay y Chile, y quedó segunda en Matemática y tercera en Ciencias entre las jurisdicciones subnacionales de la región.
Pero la foto del primer puesto no alcanza para ocultar la película. Frente a los resultados de 2022, la Ciudad perdió 17 puntos en Lectura, seis en Matemática y dos en Ciencias. En Lectura, el retroceso fue incluso mayor que el promedio nacional, que cayó 12 puntos. Según la escala de PISA, una diferencia de 20 puntos equivale, aproximadamente, al aprendizaje que un estudiante incorpora durante un año de escolarización. Dicho de otra manera: en apenas tres años, los alumnos porteños perdieron casi un año de aprendizaje en comprensión lectora.
La mirada de largo plazo es todavía más preocupante. Comparados con los resultados de 2015, los estudiantes de CABA acumulan una caída de 43 puntos en Lectura, 38 en Matemática y 25 en Ciencias. El especialista Alejandro Ganimian, profesor de la Universidad de Nueva York, tradujo esas cifras en términos concretos: desde 2015, la Ciudad perdió el equivalente a 2,2 años de aprendizaje en Lectura, 1,9 en Matemática y 1,3 en Ciencias.
Esa trayectoria descendente atraviesa varias gestiones y convierte los resultados en una pregunta política incómoda. ¿Quién es responsable de la caída? El Gobierno nacional eligió la respuesta más cómoda: atribuyó el retroceso a las políticas educativas de administraciones anteriores y señaló que los resultados PISA reflejan los aprendizajes acumulados durante los últimos doce años de escolaridad. El Ministerio de Capital Humano reconoció que la Argentina enfrenta una situación crítica en las tres áreas, aunque aclaró que la tendencia descendente se inscribe en un fenómeno internacional más amplio. Como contrapeso, destacó el lanzamiento del Plan Nacional de Alfabetización y el Plan Nacional de Matemática como las principales apuestas de la gestión actual.
El argumento tiene algo de verdad y mucho de conveniencia. Es cierto que las trayectorias educativas se construyen a lo largo de años y que ningún gobierno puede cargar solo con los resultados de un ciclo. Pero también es cierto que la caída porteña viene acelerándose en cada medición y que, hasta ahora, ninguna administración presentó una respuesta de fondo a la altura del problema.
La paradoja que exhiben los datos de PISA 2025 es elocuente: Buenos Aires es, al mismo tiempo, la mejor jurisdicción educativa del país y una de las que más retrocedió en la última década. Liderar en ese contexto no es un logro para celebrar sin matices. Es, antes que nada, una advertencia sobre el estado del sistema educativo argentino en su conjunto y sobre la urgencia de políticas que vayan más allá de los planes de nombre atractivo y los comunicados de prensa.










