Inicio / Uncategorized / Cableado aéreo en Buenos Aires: el plan porteño avanza al 53%

Cableado aéreo en Buenos Aires: el plan porteño avanza al 53%

Cables enmarañados y una ciudad que quiere verse mejor: el plan porteño para ordenar el cableado aéreo

Buenos Aires tiene un problema estético y funcional que convive con sus vecinos desde hace décadas: una maraña de cables que cruzan el cielo de sus barrios, afean el paisaje urbano y generan riesgos en el espacio público. Ahora, el Gobierno de la Ciudad avanza con un plan concreto para atacar ese problema, aunque los números invitan a la cautela tanto como al optimismo.

La iniciativa, impulsada de manera conjunta entre el Ejecutivo porteño y las empresas Telecom, Telecentro y Telefónica, contempla intervenir 1.178 manzanas y reemplazar 744 postes distribuidos en distintos sectores de la Ciudad. El objetivo declarado es triple: mejorar el paisaje urbano, reducir la contaminación visual y ordenar las condiciones del espacio público, con especial atención en zonas de valor patrimonial.

El estado de avance fue puesto sobre la mesa en una reunión encabezada por el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, con la participación del ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi; el secretario de Mantenimiento, Juan Ignacio Salari; el secretario de Ordenamiento Urbano, Pedro Comín Villanueva, y representantes de las tres compañías involucradas.

Los datos que presentó el Gobierno muestran un avance desigual según el tipo de tarea. Las obras de reorganización del tendido aéreo alcanzaron un 75,08% de ejecución, con 894 manzanas concluidas. Los trabajos sobre postes y columnas registran un progreso del 73,5%, con intervenciones completadas en 867 manzanas. Sin embargo, el avance general del proyecto se ubica en el 53,1%, equivalente a 627 manzanas con obras finalizadas. La brecha entre las distintas métricas sugiere que hay tareas complementarias que aún restan completarse para que los resultados sean integrales y visibles para los vecinos.

La primera etapa del plan se ejecutó en 30 días y se focalizó en sectores con alto valor patrimonial y elevada densidad de cables. En ese marco, Telecom fue la empresa que cerró la normalización de su tendido en el polígono delimitado por la avenida Del Libertador y las calles Libertad, Tucumán y Ayacucho, un área de fuerte peso histórico y turístico para la Ciudad.

Sánchez Zinny justificó el modelo de gestión apelando a la articulación público-privada: según el funcionario, el objetivo es fortalecer el trabajo conjunto entre el Estado y las empresas para ofrecer servicios de mayor calidad y un espacio público más ordenado. La apuesta política es clara: mostrar resultados tangibles en la vía pública antes de que el plan pierda impulso.

Lo que viene también plantea interrogantes. El Gobierno porteño anunció que una segunda fase del programa está en etapa de planificación y apuntará a extender las intervenciones hacia áreas perimetrales. Sin embargo, no trascendieron plazos concretos ni presupuestos asociados a esa nueva etapa, lo que deja abierta la pregunta sobre si la iniciativa mantendrá el ritmo o se diluirá en la habitual dinámica de anuncios sin continuidad.

El desafío es de proporciones considerables. Buenos Aires acumula décadas de tendido informal y superpuesto, producto de la expansión desordenada de las redes de telecomunicaciones. Ordenar ese entramado no es solo una cuestión estética: también implica definir responsabilidades entre el Estado y las empresas privadas, garantizar plazos de cumplimiento y asegurar que las mejoras no queden circunscriptas a los barrios con mayor visibilidad política. La gestión tiene el desafío de demostrar que este plan no es solo una foto de funcionarios reunidos con ejecutivos, sino un compromiso sostenido con la calidad del espacio urbano para todos los porteños.