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León XIV en Buenos Aires: Devoto, Palermo y agenda papal

León XIV en Buenos Aires: Devoto, Palermo y una visita papal que reorganiza la ciudad

La visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para el 8 al 11 de noviembre, ya tiene contornos concretos y empieza a tensionar la agenda política y urbana de Buenos Aires. El arzobispo porteño Jorge García Cuerva adelantó los primeros detalles del itinerario preliminar, que incluye una misa masiva en el Monumento a los Españoles de Palermo y una posible parada pastoral en la cárcel de Devoto, justo cuando ese penal atraviesa uno de los momentos de mayor transformación de su historia reciente.

El dato político no es menor: la visita papal coincide con el inicio del traslado de aproximadamente 1.500 detenidos desde el histórico penal de Villa Devoto hacia la nueva cárcel de Marcos Paz. Ese proceso, fruto de un acuerdo entre el Gobierno Nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, abre paso a la desocupación definitiva del predio y a su posterior reconversión urbana, que incluirá espacios verdes y un área de memoria por la Masacre del Pabellón 7 de 1978, cuando 65 internos murieron en un incendio.

Si bien las autoridades no vincularon formalmente ambos hechos, la superposición en el calendario instala una pregunta sobre la logística y el mensaje político que el Estado porteño y el nacional proyectarán hacia adentro y hacia afuera durante los días de la visita.

La elección del Monumento a los Españoles como escenario de la misa central y del encuentro con los jóvenes también tiene su lectura de gestión. García Cuerva explicó que optar por un espacio abierto en lugar de un estadio responde a dos criterios: ampliar la convocatoria sin limitaciones de aforo y aplicar un principio de austeridad, al reutilizar la misma infraestructura para dos actos distintos. La organización del escenario, orientado hacia la calle Olleros, todavía está siendo definida junto con la segunda misión de avanzada del Vaticano, encabezada por monseñor José Nahúm Jairo Salas Castañeda.

El itinerario preliminar también contempla una visita al Cottolengo Don Orione de Claypole, institución de atención a personas con discapacidad, un encuentro ecuménico e interreligioso en el Palacio San Martín y un homenaje en la Plaza San Martín, en el barrio de Retiro.

García Cuerva subrayó que la organización del viaje está generando un efecto de coordinación inédito: el Gobierno y la Iglesia comparten mesa de trabajo junto a representantes del Vaticano. Ese dato, en un país donde las relaciones entre ambas instituciones han tenido tensiones históricas, no pasa desapercibido.

La agenda, sin embargo, todavía no tiene el sello definitivo de la Santa Sede. Todo lo anunciado por el arzobispo porteño es preliminar y está sujeto a la aprobación vaticana. Eso significa que Buenos Aires se prepara para recibir al Papa sin tener aún confirmadas las locaciones, lo que supone un desafío logístico considerable para el Gobierno de la Ciudad, que deberá articular seguridad, transporte y espacio público en barrios de alta densidad como Palermo y la zona de Devoto.

Lo que ya está claro es que la visita de León XIV no será un evento estrictamente religioso. Cada locación elegida carga con una historia y un presente político: un penal en proceso de vaciamiento, un espacio público con alto impacto urbano y una red de instituciones sociales que el pontífice quiere visitar. Buenos Aires, una vez más, será escenario de algo más grande que sí misma.