Villa Lugano bajo presión: obras del Belgrano Sur y trabajos pluviales generan caos de tránsito en la Comuna 8
Villa Lugano vuelve a quedar en el centro de una tensión urbana recurrente: la superposición de obras públicas sin una coordinación aparente que minimice el impacto sobre los vecinos. Desde este lunes, la Comuna 8 enfrenta una combinación de cortes y desvíos que afectan a conductores y usuarios del transporte público por igual, producto de trabajos de mantenimiento en la traza del Ferrocarril Belgrano Sur y de una intervención simultánea en la red pluvial del sector.
El foco más crítico está en el cruce a nivel de la calle Cafayate, entre Somellera y Delfín Gallo, que quedó inhabilitado por completo para el tránsito vehicular. La decisión responde a las necesidades operativas de las cuadrillas ferroviarias que intervienen sobre el tendido del Belgrano Sur, una línea históricamente postergada en materia de inversión y mantenimiento, que conecta a uno de los distritos más vulnerables del sur porteño con el resto de la ciudad.
Pero el problema no termina ahí. De manera paralela, la Avenida Riestra, entre Murguiondo y Larraya, ya venía registrando una restricción vehicular preexistente por la ejecución de obras del sistema de drenaje pluvial. La concurrencia de estos dos frentes de trabajo sobre calles y avenidas del mismo sector obliga a preguntarse si existe una planificación real detrás de la gestión del espacio urbano en los barrios del sur, o si la acumulación de cortes simultáneos es simplemente el resultado de una coordinación deficiente entre organismos.
El impacto sobre el transporte público es concreto y directo. Cinco líneas de colectivos —la 47, la 80, la 117, la 143 y la 145— debieron modificar sus recorridos habituales para adaptarse al nuevo esquema vial. Las líneas 80, 117 y 143 transitan ahora por Murguiondo, toman un tramo de Avenida Riestra y continúan por Larraya. La línea 47 utiliza Larraya y J. Batlle y Ordóñez como alternativa, mientras que la 145 desvía su trazado por Larrazábal hacia Avenida Riestra.
Para los vecinos de Villa Lugano, que dependen fuertemente del transporte público dado el perfil socioeconómico del barrio, estas modificaciones no son menores. Más tiempo de viaje, menor previsibilidad en los recorridos y la ausencia de información clara en las paradas son consecuencias habituales de este tipo de intervenciones que, aunque necesarias en términos de infraestructura, evidencian una asignatura pendiente en la comunicación institucional hacia los habitantes de la zona.
Desde el gobierno se recomienda a automovilistas y pasajeros planificar sus trayectos con anticipación y contemplar demoras. Una advertencia que, dicho sea de paso, llega sin precisar cuánto tiempo durarán las obras ni cuándo se restituirá la normalidad en la circulación.
La pregunta que queda flotando no es solo logística: es política. ¿Por qué el sur de la Ciudad acumula obras superpuestas mientras los vecinos absorben el costo cotidiano de una infraestructura que debió haberse atendido con mayor anticipación y con mejor coordinación entre las áreas de gobierno?
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