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Demoras en trenes Mitre, Sarmiento y Roca por nuevo protocolo

Caos en hora pico: un nuevo protocolo de alcoholemia paralizó los trenes Mitre, Sarmiento y Roca

Miles de usuarios del transporte ferroviario del Área Metropolitana de Buenos Aires arrancaron la semana con demoras y cancelaciones en tres de las líneas más concurridas del sistema. Los trenes Mitre, Sarmiento y Roca operaron con serias dificultades desde el arranque de la jornada del lunes, justo en el momento de mayor afluencia de pasajeros.

La causa, según confirmó Trenes Argentinos en un comunicado difundido en sus redes sociales, fue la puesta en marcha de un nuevo procedimiento de control de alcoholemia y detección de sustancias aplicado al personal de conducción y a los guardas. El protocolo comenzó a ejecutarse con las primeras formaciones del día, lo que generó un efecto en cascada sobre la regularidad de los servicios.

Un cambio administrativo con consecuencias concretas para los usuarios

La decisión de modificar el protocolo de control al personal ferroviario no es un detalle menor. Se trata de una medida que, en su implementación, demostró no haber contemplado con suficiente previsión el impacto operativo que tendría sobre una red que mueve a cientos de miles de personas cada día hábil. La pregunta que surge naturalmente es si hubo una planificación adecuada para introducir este cambio en plena hora pico, o si existían alternativas para aplicarlo de forma gradual o en horarios de menor demanda.

El comunicado oficial de la empresa señaló textualmente que “los trenes de las líneas Sarmiento, Mitre y Roca operan con demoras, desde el inicio de la prestación, por la implementación de cambios en el protocolo de control de alcoholemia del personal de conducción y guardas”. Sin embargo, no precisó plazos de normalización ni brindó mayores explicaciones sobre por qué la medida se ejecutó en ese horario crítico.

Un lunes complicado en múltiples frentes

El panorama se complicó aún más en el ramal Tigre de la línea Mitre, que debió operar con servicio limitado entre las estaciones de Retiro y Victoria como consecuencia de una colisión con una persona. Esto sumó una capa adicional de incertidumbre para los pasajeros de ese recorrido, que debieron lidiar simultáneamente con los efectos del nuevo protocolo y con las restricciones derivadas del accidente.

El Sarmiento y el Roca, mientras tanto, continuaron funcionando con irregularidades operativas sin que la empresa ofreciera un horizonte claro de recuperación del servicio habitual.

Trabajadores y estudiantes atrapados en la incertidumbre

El impacto fue especialmente sensible porque el colapso se produjo en la franja horaria en que el sistema ferroviario soporta su mayor carga de demanda. Trabajadores, estudiantes y vecinos de distintos puntos del conurbano bonaerense que dependen de estas líneas para llegar a sus destinos en la Ciudad de Buenos Aires se vieron obligados a recalcular sus traslados sin información precisa sobre cuándo volvería la normalidad.

La falta de comunicación proactiva y la ausencia de un cronograma de normalización son elementos que vuelven a poner sobre la mesa un debate recurrente: la gestión de las contingencias en el transporte público nacional y la responsabilidad de Trenes Argentinos de anticipar los efectos de sus decisiones administrativas antes de que afecten a los usuarios más vulnerables del sistema.