Incendio y explosión en un hotel de Constitución: doce heridos, casi 50 evacuados y una clausura que abre el debate sobre la seguridad edilicia en CABA
Un termotanque que explota en plena madrugada, mampostería que cae, vidrios rotos y casi medio centenar de personas que deben abandonar su refugio nocturno de urgencia. Lo que ocurrió en la madrugada del jueves en el hotel familiar de Salta 952, en el barrio porteño de Constitución, no es solo una emergencia: es también un síntoma de una problemática estructural que la Ciudad de Buenos Aires no termina de resolver.
El siniestro se desencadenó cerca de la medianoche cuando un incendio provocó la explosión de un termotanque en el primer piso del inmueble, ubicado entre Carlos Calvo y Estados Unidos, en la Comuna 1. Las llamas y el estallido generaron caída de mampostería, rotura de vidrios y un derrumbe parcial en el sector donde se ubicaban los tanques de agua, en la planta baja.
En total, 12 personas resultaron afectadas. Cinco fueron trasladadas a centros hospitalarios porteños: tres al Hospital Penna, de Parque Patricios, y dos al Hospital Argerich, en La Boca. Uno de los casos fue derivado posteriormente al Hospital del Quemado, especializado en este tipo de lesiones. Las siete personas restantes fueron asistidas en el lugar por el SAME y no requirieron internación. El operativo sanitario contabilizó cinco hombres, cinco mujeres y dos personas cuya identidad aún no había sido determinada al momento de trascender la información.
La evacuación fue total. Las 46 personas que se encontraban en el hotel debieron abandonar el edificio mientras unas diez dotaciones de Bomberos de la Ciudad trabajaban para controlar el fuego y garantizar la seguridad estructural del inmueble. Efectivos de la Policía de la Ciudad y el personal de la Comisaría Vecinal 1 C complementaron el operativo, al que se sumó además la División de Perros K9 para verificar que no quedaran personas atrapadas entre los escombros.
Una vez sofocado el incendio, la Guardia de Auxilio dispuso la clausura preventiva del edificio. Los equipos especializados inspeccionaron tanto el hotel como las propiedades linderas para evaluar el alcance de los daños y descartar riesgos adicionales para los vecinos del entorno.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para la gestión porteña: ¿cuál es el nivel de control y fiscalización que ejerce el Gobierno de la Ciudad sobre los hoteles familiares y de hospedaje transitorio, muchos de los cuales alojan a sectores vulnerables de la población? Constitución es un barrio que concentra una alta densidad de este tipo de establecimientos, con una población flotante significativa y condiciones edilicias que, en muchos casos, acumulan años de falta de mantenimiento.
La explosión de un termotanque no es un hecho fortuito sin historia: es, casi siempre, el resultado de instalaciones obsoletas, falta de mantenimiento preventivo y controles ausentes o insuficientes. En ese contexto, la clausura preventiva del hotel de Salta al 900 es una respuesta tardía. La pregunta que debería hacerse la Ciudad es cuántos edificios similares siguen funcionando hoy sin haber pasado por una inspección rigurosa.
El operativo de emergencia respondió con eficacia. Pero la eficacia en la respuesta no debería ser el único estándar de evaluación. La prevención, en este caso, llegó después del fuego.










