Inicio / Sociedad / Pasaje Butteler: legisladores exigen obras que el GCBA ignoró

Pasaje Butteler: legisladores exigen obras que el GCBA ignoró

Pasaje Butteler: vecinos y legisladores presionan al Ejecutivo porteño para que recupere un patrimonio que lleva casi un año sin respuesta

Un proyecto de ley ingresado a la Legislatura de la Ciudad busca convertir en obligación legal lo que hasta ahora fue solo una expresión de deseo institucional: la puesta en valor del Pasaje Butteler, uno de los conjuntos de vivienda obrera más antiguos de Buenos Aires, ubicado en Parque Chacabuco.

La iniciativa, presentada el 25 de agosto bajo el expediente 2607-D-2026, lleva la firma de la legisladora Claudia Neira y la coautoría de Emmanuel Ferrario, Bárbara Rossen y Manuela Thourte. El proyecto no surge de la nada: es la respuesta política a casi doce meses de silencio administrativo por parte del Gobierno de la Ciudad.

La historia tiene un antecedente claro. En 2025, vecinos nucleados en el colectivo “Vecinos Barrio Histórico Butteler” impulsaron un reclamo formal por el deterioro del espacio público del conjunto, en particular de la Plazoleta Enrique Santos Discépolo, el corazón verde del APH26. Ese reclamo derivó en la Declaración N° 395/2025, sancionada el 4 de septiembre de ese año, mediante la cual la Legislatura expresó que vería con agrado que el entonces Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana interviniera el área. Una declaración que, en los hechos, no generó ninguna acción concreta.

Ahora, el nuevo proyecto busca cambiar esa lógica: ya no se trata de una recomendación sino de una obligación legal con plazos determinados. Si la norma se aprueba, el Poder Ejecutivo porteño y la Comuna 7 tendrán 180 días corridos para elaborar el proyecto de intervención y, una vez vencido ese plazo, 12 meses adicionales para ejecutar las obras.

¿Qué se propone hacer concretamente? Las intervenciones previstas abarcan la reconfiguración paisajística de la Plazoleta Enrique Santos Discépolo, el aumento de superficies permeables y parquizadas, la incorporación de especies nativas, la renovación del equipamiento urbano, la mejora de la iluminación y la unificación de criterios en aceras y solados. También se contempla accesibilidad universal, señalética patrimonial y medidas de seguridad urbana compatibles con el carácter histórico del lugar.

El proyecto aclara que no establece un diseño ejecutivo cerrado: fija objetivos y lineamientos mínimos, dejando las soluciones técnicas en manos de las áreas competentes. También incorpora instancias de participación comunal en la elaboración del plan, a través de la Junta Comunal y el Consejo Consultivo de la Comuna 7.

El valor histórico del lugar no es menor. El Barrio Butteler nació en 1907 sobre terrenos donados por Azucena Butteler, con el objetivo de construir viviendas para familias obreras. Para 1910 ya se habían levantado 64 unidades, en lo que constituyó una de las primeras experiencias de vivienda social promovida por el Estado en la Ciudad de Buenos Aires. Su trama de calles diagonales convergentes hacia un espacio central —la antigua “Plaza Escondida”, rebautizada en 1972 como Plazoleta Enrique Santos Discépolo— le da una morfología urbana singular que el tiempo no ha podido borrar, aunque el abandono sí ha dejado marcas visibles.

El punto político de fondo es contundente: la Legislatura ya se había expedido. El Ejecutivo no actuó. Ahora, un grupo de legisladores propone que el cumplimiento deje de depender de la voluntad política de turno y pase a estar respaldado por una ley con plazos y responsabilidades concretas. La presión vecinal, sostenida durante más de un año, encontró eco en el recinto. Lo que resta saber es si también lo encontrará en la gestión.