Armas, cuchillos y un bate: detuvieron al secretario de la UOM Quilmes en pleno Mataderos en medio de una crisis gremial
Un operativo de rutina de la Policía de la Ciudad en el barrio porteño de Mataderos terminó con la detención de Adrián Pérez, secretario general de la seccional Quilmes, Florencio Varela y Berazategui de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). El hecho, ocurrido este martes sobre la calle Alberdi en la Comuna 9, expone una nueva arista de la turbulenta situación que atraviesa uno de los gremios industriales más influyentes del país.
El procedimiento comenzó como parte de una tarea preventiva orientada a detectar el uso de inhibidores de señal en posibles robos. Los efectivos observaron a tres hombres que se disponían a abordar un Peugeot 308 gris con vidrios polarizados y decidieron identificarlos. Fue entonces cuando el propio Pérez reconoció espontáneamente que portaba un arma de fuego, lo que habilitó la revisión completa del vehículo.
El resultado fue contundente: en el interior del auto se encontró un bolso con dos pistolas Bersa calibre .380, dos cuchillos y un bate de béisbol. Además, los teléfonos celulares de los tres ocupantes fueron secuestrados como parte de la investigación. Los acompañantes de Pérez eran su chofer y su custodio personal, quienes también quedaron detenidos. La Justicia deberá ahora determinar la situación procesal de cada uno y establecer la titularidad de las armas halladas.
El perfil político del detenido agrega una capa de complejidad al episodio. Pérez asumió en marzo pasado su segundo mandato consecutivo al frente de la seccional con una lista única, la Lista Verde, que cosechó el 99,4% de los votos, una cifra que habla más de unanimidad forzada que de pluralismo sindical.
Pero el contexto más amplio es igualmente revelador. A fines de mayo, la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo dispuso la intervención de la UOM a nivel nacional por 180 días y ordenó el desplazamiento de la conducción del secretariado encabezada por Abel Furlán. La medida judicial respondió a presuntas irregularidades detectadas en el proceso electoral interno celebrado el 18 de marzo, el mismo proceso en el que Pérez renovó su mandato en la seccional.
La detención de un dirigente de este nivel circulando con un arsenal en plena Ciudad de Buenos Aires plantea preguntas que van más allá de lo policial. ¿Para qué necesita un secretario gremial dos pistolas, cuchillos y un bate? ¿Qué tipo de lógica de poder interno opera en las estructuras sindicales cuando sus referentes se movilizan con semejante equipamiento? Son interrogantes que la Justicia deberá responder, pero que el mundo político y sindical ya no puede ignorar.
La causa queda abierta mientras los tres detenidos aguardan la definición de su situación procesal. El episodio suma presión sobre un gremio que ya estaba bajo la lupa judicial y que deberá explicar, una vez más, cómo se ejerce el poder desde adentro.
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