Maltrato animal en Villa Lugano: rescataron a un perro en estado crítico y hay imputados tras un allanamiento judicial
Un operativo de la fiscalía ambiental porteña sacó a la luz una situación de abandono y violencia contra un animal en la Comuna 8. El caso expone el funcionamiento del sistema de protección animal en la Ciudad y el rol clave de la denuncia vecinal como motor de la acción estatal.
Un perro macho de pelaje gris y blanco fue rescatado en condiciones críticas de una vivienda de Villa Lugano luego de que la Unidad Fiscal especializada en Materia Ambiental (UFEMA) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires ejecutara un allanamiento judicial. Los responsables del inmueble fueron imputados por presuntos actos de maltrato animal.
El caso comenzó con una denuncia presentada por una vecina del barrio, quien alertó que el animal permanecía atado en la terraza de la propiedad, expuesto a la intemperie, sin acceso a agua ni alimento, y sin ningún refugio adecuado frente a las condiciones climáticas. La denunciante también aportó fotografías y señaló que el perro habría recibido golpes con objetos contundentes en más de una ocasión. Su testimonio fue reforzado por otros vecinos que corroboraron lo ocurrido.
Con ese cúmulo de evidencia, la UFEMA solicitó una orden de allanamiento que fue autorizada por el titular del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N.º 18, Ricardo Baldomar. El operativo fue coordinado por el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) y contó con la participación de la División Delitos Ambientales y de la Dirección de Gestión Animal.
Lo que encontraron los veterinarios al ingresar al domicilio fue contundente: el animal presentaba un cuadro de anemia, estaba cubierto de garrapatas y sufría dermatitis en sus cuatro miembros. Además, registraba problemas en los aplomos, un crecimiento excesivo de las uñas que afectaba directamente su postura, y pérdida de pelo en la zona de la nariz. El único reparo disponible era una chapa de dimensiones menores al cuerpo del animal, rodeada de elementos cortantes que representaban un riesgo adicional para su integridad física.
Ante ese panorama, la fiscalía dispuso el rescate inmediato y el traslado del perro a una organización no gubernamental dedicada a la protección animal, donde quedó bajo cuidado y seguimiento veterinario.
El caso vuelve a poner en el centro del debate la efectividad de los mecanismos de control y prevención del maltrato animal en la Ciudad. Si bien la respuesta judicial fue ágil una vez radicada la denuncia, el episodio plantea interrogantes sobre los tiempos de intervención y la capacidad operativa del Estado para detectar estas situaciones antes de que el daño sea severo.
La UFEMA acumula en los últimos meses una serie de intervenciones de este tipo, que incluyen el rescate de once gatos persas en un presunto criadero clandestino en Flores y el secuestro de piezas de taxidermia sin documentación en un restaurante del Microcentro. El patrón se repite: es la denuncia ciudadana la que activa el engranaje institucional. El desafío para la gestión porteña es claro: cómo pasar de la reacción a la prevención.
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