Muerte en Güerrín: un hombre de 82 años falleció en pleno almuerzo y el icónico local de Corrientes tuvo que cerrar sus puertas
Una de las pizzerías más emblemáticas del centro porteño fue escenario este jueves de una tragedia que conmocionó a clientes y transeúntes. Un hombre de 82 años sufrió una descompensación mientras almorzaba en Güerrín, el histórico local ubicado sobre la avenida Corrientes al 1300, en la esquina con Uruguay, y falleció pese a los intentos de reanimación del personal de emergencias. El establecimiento debió cerrar sus puertas de manera inmediata.
El episodio se desencadenó pasadas las 14.30, cuando los comensales que compartían el salón notaron que el hombre presentaba serias dificultades para respirar. De inmediato llamaron al 911. En minutos, efectivos de la Policía de la Ciudad y unidades del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) llegaron al lugar y comenzaron las maniobras de estabilización y reanimación cardiopulmonar. Sin embargo, los esfuerzos no fueron suficientes: el personal médico constató el fallecimiento en el propio local.
Una vez concluida la intervención de emergencia, los clientes que se encontraban dentro del establecimiento fueron evacuados. Las puertas de Güerrín permanecieron cerradas mientras las autoridades realizaban las pericias de rigor y gestionaban el retiro del cuerpo para la correspondiente autopsia.
La muerte de este hombre mayor en un espacio público y concurrido pone sobre la mesa, una vez más, la discusión en torno a los protocolos de respuesta ante emergencias médicas en locales gastronómicos y espacios de alta afluencia de público en la Ciudad de Buenos Aires. La presencia de desfibriladores externos automáticos (DEA) en establecimientos comerciales y la capacitación del personal para actuar ante este tipo de situaciones continúa siendo una asignatura pendiente en gran parte del tejido comercial porteño, a pesar de que la legislación vigente en CABA establece obligaciones al respecto para determinadas categorías de negocios.
Güerrín no es un local cualquiera. Fundada en 1932, la pizzería acumula más de nueve décadas de historia ininterrumpida sobre la avenida Corrientes y se consolidó como uno de los puntos de referencia del circuito gastronómico y cultural del centro de Buenos Aires. Su cierre transitorio, aunque motivado por una circunstancia trágica e imprevista, dejó una imagen inusual para quienes recorren habitualmente esa arteria.
El caso quedó en manos de la Justicia, que dispuso las medidas pertinentes para esclarecer las circunstancias del deceso. Más allá del dolor que implica la pérdida de una persona mayor en un entorno cotidiano, el episodio reaviva el debate sobre la preparación real de los comercios porteños para hacer frente a emergencias médicas y sobre la efectividad de los sistemas de respuesta rápida en el corazón de la ciudad.










