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BAX: la IA porteña que busca reformar el Estado digital

BAX, la apuesta de Macri para modernizar el Estado porteño: ¿innovación real o marketing tecnológico?

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lanzó BAX, un asistente de inteligencia artificial conversacional que promete revolucionar la forma en que los vecinos interactúan con el Estado porteño. La plataforma, presentada por el jefe de Gobierno Jorge Macri en La Usina del Arte, concentra en una sola aplicación servicios que antes requerían navegar por múltiples portales, formularios y contraseñas. Pero detrás del anuncio con pantalla gigante y demostración en vivo, emerge una pregunta política inevitable: ¿es este el inicio de una transformación estructural de la administración pública o un lanzamiento pensado más para el impacto mediático que para el ciudadano de a pie?

La promesa central de BAX es concreta: reducir la fricción burocrática. Reportar un auto mal estacionado, gestionar un turno médico, consultar una infracción de tránsito o renovar la licencia de conducir son algunas de las gestiones que, según el propio Macri, pasarían de demandar quince minutos a resolverse en uno. La interfaz opera tanto por texto como por voz en lenguaje natural, lo que en teoría elimina barreras para usuarios que no dominan los sistemas digitales tradicionales.

En ese punto, el jefe de Gobierno destacó el componente de accesibilidad como uno de los pilares del proyecto. “Una persona ciega o una persona mayor puede resolver un trámite sin depender de un hijo o un nieto”, afirmó. La frase apunta a un sector históricamente excluido de la transformación digital del Estado, y coloca a BAX en el terreno de la política pública con impacto social directo, más allá del marketing tecnológico.

El contexto político del lanzamiento no es menor. La plataforma fue presentada el mismo día en que el jefe de Gabinete Gabriel Sánchez Zinny expuso ante la Legislatura porteña el informe semestral de gestión, donde describió a BAX como “el principal hito” del Plan de Inteligencia Artificial del gobierno. Sánchez Zinny también anticipó otros avances en curso: la automatización de la atención en la línea 147, la digitalización del trámite de copia de planos y la incorporación de inteligencia artificial para la validación documental y la pre-resolución de multas. Se trata de un ecosistema tecnológico que el gobierno porteño está construyendo con el respaldo de empresas privadas del sector, aunque sin detallar públicamente los contratos ni los montos involucrados en el desarrollo.

El dato político de fondo es que este lanzamiento se inscribe en una narrativa de gestión que el macrismo viene construyendo hace años en la Ciudad: Buenos Aires como laboratorio de modernización estatal. Con 600 trámites simplificados según los datos oficiales y la propuesta del Distrito IA para reconvertir el microcentro en un polo tecnológico, el gobierno porteño apuesta a consolidar ese relato de cara al ciclo electoral que se aproxima.

Sin embargo, la eficacia real de BAX dependerá de factores que el acto de presentación no pudo responder: qué porcentaje de los vecinos porteños tiene acceso efectivo a un smartphone con conectividad suficiente, cuántos podrán completar el proceso de validación de identidad que requiere la plataforma, y qué ocurre cuando el asistente falla o no comprende la consulta. La brecha digital no se cierra solo con una interfaz de voz.

Por ahora, el gobierno celebra un hito que, de funcionar como promete, podría efectivamente transformar la relación entre el Estado y el ciudadano. Si no cumple las expectativas generadas, el relato tecnológico puede convertirse en un bumerán político.